Asumamos decisiones históricas, priorizando el destino patrio. Que marquen un futuro llevadero, en favor de nuestros hijos. Que signifiquen crecimiento con desarrollo sostenible. Desarrollo con inclusión social, con empleo y mejores condiciones de vida. Hagámoslo despojándonos de colores políticos. Deponiendo ideologías del odio y de la confrontación. Restituyendo la unidad nacional, entre occidentales y orientales, entre campo y ciudad. Desterrando el regionalismo, que atenúa nuestras energías. Reiterando nuestra vocación democrática y desechando los propósitos golpistas, venga de donde viniere.
La tarea inmediata es generar empleo y reducir la pobreza. Una tarea difícil, pero no imposible. Objetivos que no se lograron antes ni después de 1982. “La necesidad tiene cara de hereje”, señala el refrán. Por cuanto nos veremos en la imperiosa necesidad de recurrir a la Inversión Extranjera Directa para oxigenarnos económicamente. No hay otra opción, por ahora. Urge aliviar la angustiante situación nacional que heredamos de los gobiernos de turno. Posiblemente surjan voces condenatorias al respecto. Pero ahí radica nuestra tabla de salvación. Es que tenemos la billetera vacía, que nos impide vivir dignamente. En la coyuntura no tenemos ni la salud completa, por los desaciertos del pasado. Ni el anterior ni el actual gobierno asumieron decisiones históricas.
Nuestros vecinos más próximos, obviando antagonismos político – ideológicos, trabajaron con capitales foráneos, que les permitieron reducir los índices de la pobreza y generar empleo seguro, según estadísticas. El socialismo, en Bolivia, vigente hasta hace poco, descartó esa posibilidad, por actitudes ideológicas. Permitió que se multiplique el número de informales, en un orden del 85%. Hizo que la pobreza se profundice, con los recientes 50 días de bloqueo. Mantuvo una frondosa planta de empleados públicos, que succionó los recursos fiscales en tiempos adversos. Asimismo, muchas de las empresas estatales son deficitarias. La corrupción ha vaciado las arcas del Estado. El contrabando fue competencia desleal de entidades legalmente establecidas.
Permitir la Inversión Extranjera Directa, en la economía local, no implica ceder el control de la soberanía, de los recursos naturales y el destino patrio, a potencias foráneas o corporaciones multinacionales. Lo fundamental es obtener beneficios, para el interés nacional, en condiciones transparentes y de cara al debate público. Para que nadie arguya que se incurrió en entreguismo o se estigmatice a cada protagonista como “vende patria”. La búsqueda será fortalecer la economía. Vale S. A., en Brasil, es una corporación multinacional, constituida por inversionistas de dicho país, de Estados Unidos y Japón, con especialidad, en minería. Corporación que se desarrolla libremente y con seguridad jurídica. No fue cuestionada ni por gobiernos de tendencia izquierdista.
En suma: es imperioso permitir la Inversión Extranjera Directa, en la búsqueda del crecimiento nacional con desarrollo sostenible.
Asumir históricas decisiones
Severo Cruz Selaez
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