Después que el Gobierno decidió, a través del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, emitir una Resolución Ministerial para modificar el régimen cambiario de fijo a flexible, ahora toca cumplir cuatro tareas que deben realizar las autoridades, como aumentar las divisas en el Banco Central de Bolivia (BCB), reducir el gasto de la administración pública, mayor independencia del Ente Emisor y aumentar el flujo de dólares en el mercado nacional, de acuerdo con analistas económicos.
La transición de un régimen de tipo de cambio fijo a uno flexible representa uno de los cambios más importantes de la política cambiaria boliviana en los últimos quince años. Desde el punto de vista técnico, la medida corrige una distorsión generada por la disminución de las reservas internacionales y permite que el precio oficial del dólar refleje mejor las condiciones del mercado, según el economista e investigador Fernando Romero.
“No obstante, su éxito dependerá de la recuperación de la oferta de divisas, la disciplina fiscal, la estabilidad monetaria y la generación de confianza. Si estas condiciones no se cumplen, el nuevo régimen solo administrará la escasez de dólares sin resolver sus causas estructurales. En cambio, si se acompaña de reformas económicas consistentes, mayor inversión, fortalecimiento de las exportaciones y acumulación gradual de reservas internacionales, la flexibilización cambiaria puede convertirse en el punto de partida hacia una unificación cambiaria ordenada, una mayor estabilidad macroeconómica y un funcionamiento más eficiente del mercado de divisas en Bolivia”, señaló.
Por su parte, el consultor financiero Jaime Dunn sostiene que para lograr una unificación cambiaria exitosa, debe haber reservas internacionales en efectivo, no sólo oro, y por lo menos requiere 4.000 millones de dólares.
Sin embargo, hay que recordar el acercamiento del Ejecutivo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para acceder a recursos por 5.000 millones de dólares, al parecer las decisiones gubernamentales apuntan a acercarse más al organismo internacional.
En su momento, el economista chileno Felipe Larraín dijo que el llamado para estabilizar el tipo de cambio era el FMI, pero no descartó a otros organismos internacionales.
Dunn detalló que tiene que haber un flujo constante de dólares, después de los bloqueos esta característica se pone en duda, ya que la inversión extranjera requiere seguridad para sus acciones.
Al igual que Romero, Dunn apunta al equilibrio fiscal que debe haber al devaluar y fijar un nuevo régimen cambiario, que todavía no se tiene.
Para el analista económico Hugo Siles Espada, la nueva medida del régimen cambiario flexible, representa el retorno de la flotación administrada para unificar el mercado cambiario.
“Otrora, en los tiempos del bolsín del 21060, un Banco de Bancos (BCB) determinaba el tipo de cambio (monopolio público), ahora 11 bancos privados (uno público) lo determinarán (oligopolio privado). El bolsín con la flotación administrada del BCB fijaba el precio del dólar, ahora serán los 11 bancos que lo determinarán con su oferta y demanda de divisas”, explica Siles en su cuenta de Facebook.
Los bancos compran dólares en el exterior a exportadores y otros agentes financieros, venden dólares en el mercado interno a importadores y otros demandantes locales. El banco compra y vende para obtener utilidades como cualquier agente económico, apuntó.
Empero, el fundamento estructural del tipo de cambio es la posición del déficit o superávit de divisas, tanto del sector público y privado, que se refleja en el déficit o superávit de la balanza de pagos.
El tipo de cambio es el reflejo de la salud de la economía. Si hay fiebre (devaluación) es porque hay déficit comercial o déficit en balanza de pagos y viceversa. Ahora quien tomará el pulso del tipo de cambio serán 11 bancos formales y 1 paralelo informal, concluye.
Nuevo sistema
“La buena noticia es que este nuevo sistema reduce las distorsiones, acerca el tipo de cambio oficial al precio real y evita seguir quemando reservas internacionales para defender un valor cada vez más ficticio. La mala noticia es que el nuevo régimen no fabrica un solo dólar adicional. Cambia la forma de medir el precio de la escasez, pero no elimina la escasez misma. Mientras Bolivia no recupere sus exportaciones, fortalezca sus reservas y restablezca la confianza de los inversionistas, el tipo de cambio seguirá reflejando esa falta de divisas. En otras palabras, el Gobierno ha cambiado el termómetro, ahora le toca empezar a bajar la fiebre”, recuerda el analista Gonzalo Chávez A., en sus redes sociales.
Asimismo, opina que para que este nuevo régimen cambiario sea sostenible, se requiere en primer lugar, constituir y consolidar las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia, se requiere además consolidar la independencia del BCB, nombrando vía Asamblea a sus ejecutivos y atacar los orígenes de la escasez, de los dólares del sector público, que tiene que ver con el déficit público.
Normas
Aproximadamente, durante quince años, Bolivia mantuvo un régimen de tipo de cambio prácticamente fijo, donde el Banco Central de Bolivia establecía administrativamente el valor del dólar y lo sostenía mediante la venta de divisas provenientes de las Reservas Internacionales Netas (RIN).
Sin embargo, la fuerte reducción de las reservas internacionales —actualmente inferiores a 4.000 millones de dólares, con apenas alrededor de 700 millones disponibles en divisas—, el incremento del déficit fiscal, la caída de las exportaciones de gas natural y la creciente demanda de dólares, hicieron que dicho esquema dejara de ser sostenible.
En ese contexto, mediante la Resolución Ministerial N° 245/2026 se establece un régimen cambiario flexible, mientras que la Resolución de Directorio N° 88/2026 aprueba el nuevo Reglamento de Operaciones Cambiarias para implementar esa política.
El principal cambio consiste en que el tipo de cambio oficial ya no será fijado discrecionalmente por el BCB, sino que será calculado diariamente como el promedio ponderado de las operaciones de compra de dólares realizadas por los bancos con sus clientes entre las 00:00 y las 17:00 horas de cada día hábil.
Posteriormente, el BCB publicará a las 20:00 el nuevo Tipo de Cambio Oficial (TCO), que regirá al día siguiente para las operaciones del sector público, los registros contables y servirá como referencia para toda la economía.
Además, el denominado Valor Referencial de Venta será igual al TCO más 0,10 bolivianos, estableciendo un límite máximo para la venta de dólares por parte de las entidades financieras, señala Romero.
Efectos
Las importaciones serán uno de los sectores más sensibles al nuevo régimen. A medida que el dólar oficial refleje con mayor precisión las condiciones del mercado, el costo en bolivianos de importar medicamentos, equipos médicos, maquinaria, repuestos, tecnología, vehículos y numerosos bienes de consumo aumentará. En aquellos productos donde existen subsidios estatales como los combustibles, el costo fiscal del subsidio también crecerá si el Estado mantiene precios internos congelados, advierte.
Para los créditos denominados en bolivianos no existirán modificaciones directas en las cuotas pactadas, ya que continúan expresándose en moneda nacional. Sin embargo, tasas de interés futuras podrían aumentar si el sistema financiero percibe mayores riesgos macroeconómicos o incrementos en la inflación, remarca.
Los créditos pactados en dólares sí enfrentarán un mayor riesgo cambiario. Si el tipo de cambio oficial continúa depreciándose, los prestatarios necesitarán más bolivianos para comprar los dólares con los cuales cumplir sus obligaciones, incrementando el costo efectivo de la deuda, complementó el economista.
Anticréticos
Los contratos de anticrético celebrados en dólares serán los más afectados. Al momento de la devolución del capital, el propietario deberá entregar la misma cantidad de dólares o su equivalente según lo establecido contractualmente, precisó Romero.
Por el contrario, los nuevos contratos tenderán a negociarse cada vez más en bolivianos, reduciendo la dolarización del mercado inmobiliario y disminuyendo el riesgo cambiario tanto para propietarios como para inquilinos.
Modificaciones a régimen cambiario flexible implica 4 tareas a cumplir
> Se estima que el país requiere una buena cantidad de dólares para estabilizar el tipo de cambio y evitar las fluctuaciones altas.
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