Desde el corazón de Sudamérica (Cochabamba – Bolivia) hasta los laboratorios de Mayo Clinic, en Rochester, Minnesota (Estados Unidos), la trayectoria de la médica boliviana Ariana Pereira García demuestra que el talento nacional puede abrirse camino en los centros de investigación más afamados del campo de la salud.
Actualmente se desempeña como investigadora postdoctoral en Neurogastroenterología y Motilidad Gastrointestinal en Mayo Clinic, donde integra equipos multidisciplinarios que estudian una de las áreas más innovadoras de la medicina: la relación entre el cerebro, el intestino y la microbiota intestinal, un universo de microorganismos que habita naturalmente en nuestro organismo y cuya influencia sobre la salud resulta cada vez más sorprendente.
Tras graduarse como médica en la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), realizó la especialidad en Medicina Interna y posteriormente la subespecialidad en Gastroenterología en instituciones de referencia de México, ambas avaladas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Durante su formación recibió becas del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías de México (Conacyt) y de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid), además de integrar el Consejo Asesor de Posgrado de la UNAM.
Su llegada a Mayo Clinic fue resultado de una estancia académica realizada en 2024, experiencia que le permitió establecer colaboraciones científicas y, posteriormente, incorporarse al equipo de investigación donde hoy desarrolla proyectos de alto impacto.
Entre sus principales líneas de investigación figuran la microbiota intestinal, el síndrome de intestino irritable, los trastornos de la interacción intestino-cerebro, el trasplante de microbiota fecal, la identificación de biomarcadores mediante proteómica y el desarrollo de bases de datos y biobancos para enfermedades gastrointestinales.
La especialista explica que la microbiota intestinal puede entenderse como un verdadero ecosistema formado por bacterias, virus y hongos que cumplen funciones esenciales en la digestión, la regulación del sistema inmunológico y el mantenimiento de la barrera intestinal. Cuando este equilibrio se altera —fenómeno conocido como disbiosis— aumenta el riesgo de desarrollar diversas enfermedades digestivas.
Uno de los aspectos más fascinantes de sus investigaciones es la comunicación permanente entre el cerebro y el intestino aplicadas a ratones de laboratorio que reciben la microbiota humana para observar las reacciones en su organismo y descubrir hallazgos nuevos e importantes.
La evidencia científica demuestra que el estrés, la ansiedad y la depresión pueden modificar la microbiota intestinal, alterar la motilidad digestiva, aumentar la inflamación y empeorar enfermedades como el síndrome de intestino irritable. Esta condición se puede prevenir con un estilo de vida equilibrado y en armonía, fenómeno que no presta atención la población, sino solo cuando llegan a presentarse complicaciones que pueden desencadenar con internaciones en centros hospitalarios y gastos en Bolivia que superan los 200 mil bolivianos.
Este dato proviene de costos reales y casos verídicos donde el intestino soporta adherencias (obstrucciones) con intervenciones de emergencia que pueden tener saldos fatales de peritonitis, si no se los atiende oportunamente.
Entre las recomendaciones con mayor respaldo científico para mantener una microbiota saludable, la Dra. Pereira menciona una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres y fibra, la actividad física regular, un buen descanso, el manejo adecuado del estrés y evitar el uso innecesario de antibióticos, cuyo consumo excesivo puede alterar profundamente el equilibrio del ecosistema intestinal.
Pese a desarrollar su carrera en Estados Unidos, Ariana Pereira mantiene la mirada puesta en Bolivia. Considera que el país posee un enorme talento humano, pero necesita fortalecer la infraestructura científica, aumentar la inversión en investigación, crear biobancos y generar oportunidades para que las nuevas generaciones de médicos e investigadores desarrollen conocimiento propio sobre los problemas de salud que afectan a la población boliviana. “La investigación no es un lujo; es una inversión que permite desarrollar mejores tratamientos, prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida”, afirma.
Su historia confirma que la excelencia científica boliviana puede trascender fronteras y aportar al avance de una medicina que hoy descubre que muchas respuestas sobre la salud podrían encontrarse en un diálogo permanente entre el cerebro y el intestino.
La entrevista vía Zoom con la doctora Ariana Pereira en nuestra página web: www.eldiario.net
Por Claudia Natalie Herbas Flores
Colaboración multimedia: Pamela Grace Arce Inclan
