Martin Sander, responsable global de ventas, marketing y posventa de Volkswagen, ha compartido una visión contundente sobre el futuro de la movilidad: los motores de gasolina y diésel podrían convertirse en una opción marginal antes de mediados de la próxima década. Según el directivo, la transición hacia el vehículo eléctrico se acelerará de manera drástica en los próximos años, siempre que se pongan los medios adecuados para convencer a los conductores.
Una analogía con los caballos
Sander comparó la evolución del automóvil con la desaparición progresiva de los caballos como medio de transporte habitual. “Hoy miro por la ventana y apenas veo caballos; veo coches. Lo mismo puede ocurrir con los motores de combustión”, señaló en una entrevista a medios británicos. La idea refleja la confianza de Volkswagen en que la electrificación acabará dominando el mercado global.
Convencer al cliente, más allá de las prohibiciones
El directivo criticó que gran parte del debate público se centre en las fechas de prohibición de los motores de combustión. A su juicio, insistir únicamente en restricciones genera rechazo y desvía la atención de los beneficios reales de la movilidad eléctrica. La estrategia, afirma, debe enfocarse en mejorar la experiencia de uso y eliminar obstáculos como la falta de infraestructura de recarga, los tiempos de carga y el coste de la energía.
Volkswagen considera que una comunicación basada en ventajas tangibles será mucho más efectiva que las prohibiciones regulatorias.
Una fecha clave: 2035
Sander estima que para 2035 apenas entre un 3% y un 5% de los compradores seguirá interesado en adquirir un automóvil con motor térmico. De cumplirse este escenario, se trataría de una transformación histórica para una industria que durante más de un siglo ha estado dominada por la gasolina y el diésel.
Aunque las ventas de eléctricos continúan creciendo en numerosos mercados, los motores de combustión todavía representan una parte importante de las matriculaciones globales. La clave estará en cómo evolucione la infraestructura y en la capacidad de las marcas para convencer a los consumidores.
China como referencia estratégica
Volkswagen reconoce que gran parte de su aprendizaje en electrificación procede de China, el mercado más avanzado en adopción de vehículos eléctricos. La compañía está utilizando esa experiencia para mejorar su competitividad en Europa y otros mercados internacionales, especialmente frente al avance de fabricantes chinos que han ganado protagonismo en los últimos años.
El objetivo es aumentar la eficiencia, reducir costes y aprovechar las economías de escala para competir en igualdad de condiciones con los nuevos actores del sector.
Una industria en plena transformación
Las declaraciones de Sander reflejan la magnitud del cambio que atraviesa el sector del automóvil. Mientras algunos fabricantes apuestan por híbridos o combustibles alternativos, otros creen que la electrificación total es solo cuestión de tiempo. La próxima década será decisiva: la evolución de las redes de recarga, el coste de las baterías y las políticas energéticas determinarán si la previsión de Volkswagen se convierte en realidad.
En cualquier caso, el mensaje es claro: los motores de combustión están destinados a convertirse en una rareza, mientras que el coche eléctrico se perfila como el verdadero protagonista del futuro de la movilidad.
