Alejandro Flores del canal Youtube EDI TV BOLIVIA
El analista de la Fundación Jubileo, Raúl Velázquez, señaló que mientras la producción de gas natural cayó cerca de un 55% y la de líquidos alrededor de un 62% en los últimos años, la planilla de personal continúa creciendo, hoy en día YPFB produce más empleo que gas, lo que cabe señalar que la empresa se ha convertido en una estructura administrativa cada vez más grande, pero con resultados cada vez más reducidos en términos productivos.
Velázquez recordó que el decreto supremo 28701, promulgado el primero de mayo de 2006 durante el proceso de nacionalización, establecía que YPFB debía convertirse en una empresa corporativa eficiente, transparente, con control social y altos niveles de gestión, sin embargo, a casi dos décadas de aquí a medida, considera que esos objetivos no fueron alcanzados, la empresa tiene serios problemas de transparencia, eficiencia e institucionalidad, donde la información disponible es cada vez más limitada y existe una creciente opacidad respecto a las cifras de producción, finanzas y personal.
De acuerdo con los datos expuestos por el analista, la corporación cuenta actualmente con alrededor de 11 empresas subsidiarias, además de múltiples gerencias nacionales, vicepresidencias y estructuras administrativas distribuidas en diferentes regiones del país, a ello se suma que YPFB ha tenido 17 presidentes ejecutivos, todo con carácter interino, situación que, según Velázquez, refleja la inestabilidad institucional que afecta a la estatal petrolera.
Asimismo, indicó que el gasto destinado al personal representa una carga significativa para la empresa, estimaciones realizadas por la Fundación Jubileo señalan que el conjunto de la corporación destina más de 2.400 millones de bolivianos anuales al pago de salarios y beneficios, mientras que la casa matriz concentra cerca de 800 millones de bolivianos por año en gasto de personal en cuanto a la situación energética del país, Velázquez señaló que los indicadores muestran un deterioro sostenido durante las últimas dos décadas, las reservas certificadas de gas natural disminuyeron en un 54%, las reservas de líquidos en un 73%, mientras que la producción de gas cayó en un 55% y la de líquidos con más de un 60%.
Como consecuencia de esta situación, Bolivia exporta mucho menos hidrocarburos que hace una década y depende cada vez más de las importaciones para cubrir la demanda interna, actualmente, cerca del 95% del 10 el consumidor en el país es importado, al igual que alrededor del 60% de la gasolina.
Estos resultados evidencian que el modelo basado en YPFB como actor predominante dentro del sector hidrocarburífero no logró garantizar la sostenibilidad energética del país.
La apuesta por un único acto en el sector no ha dado los resultados esperados, los indicadores me muestran una caída permanente en producción, reservas y exportaciones, Velázquez también cuestionó las debilidades institucionales del sector regulador, dónde explicó que la actual normativa limita las capacidades de fiscalización en las entidades encargadas del control, al punto de que la agencia Nacional de hidrocarburos no cuenta con atribuciones suficientes para supervisar determinadas actividades desarrolladas por la propia estatal petrolera.
Ante este panorama, planteó la necesidad de una profunda reestructuración institucional de YPFB, compañera de mecanismos transparentes para la contratación de personal, basados en méritos, competencias técnicas y evaluaciones especializadas, asimismo, manifestó que una nueva ley de hidrocarburos puede ser una herramienta importante para impulsar cambios, aunque advirtió que la normativa por sí sola no resolverá los problemas estructurales del sector, la seguridad jurídica es fundamental para traer inversiones, pero no basta con incluirla en una ley; lo que se debe reflejar es el cumplimiento de acuerdos, contratos y reglas claras que generen confianza.
Bolivia necesita recuperar credibilidad ante inversionistas nacionales e internacionales se pretende revertir la caída de la producción y desarrollar nuevos proyectos de exploración y explotación, ya que finalmente, advirtió que si no se ejecutan medidas urgentes, el país se enfrentará una creciente de dependencia energética, obligados a importar no solo gasolina y diésel, sino también gas natural, GLP y otros energéticos a precios mucho más elevados.
Sin energía no hay desarrollo económico posible, por lo que es urgente discutir una nueva ley de hidrocarburos, una nube de Electricidad y una política energética integral que garantiza el futuro energético de Bolivia.

