InicioDe Salud + vidaLA MATERIALIDAD DE LOS ESPACIOS INTERIORES Y SUS BENEFICIOS PARA LOS SENTIDOS

LA MATERIALIDAD DE LOS ESPACIOS INTERIORES Y SUS BENEFICIOS PARA LOS SENTIDOS

Por: M.A. Arq. Cecilia Vania Burgoa Diaz

Cuando pensamos en un espacio interior agradable, solemos concentrarnos en aquello que vemos: los colores, la iluminación, el mobiliario o la decoración. Sin embargo, existe un componente silencioso que influye profundamente en nuestra experiencia cotidiana: la materialidad. Los materiales no solo construyen un espacio; también determinan cómo lo sentimos, lo recordamos y nos relacionamos con él.

La madera cálida de una mesa, la suavidad de una tela, la rugosidad de una piedra natural o la frescura de una superficie metálica generan sensaciones que van mucho más allá de lo visual. A través de ellas interactuamos con el entorno mediante el tacto, la temperatura, el peso, la textura e incluso el sonido que producen al entrar en contacto con nuestro cuerpo. En diseño de interiores, esta relación se conoce como experiencia háptica, una forma de percepción que involucra activamente al cuerpo y que integra diversos sentidos para comprender y experimentar el espacio.

La experiencia háptica ha sido descrita como un “sexto sentido”, resultado de la interacción entre la vista, el tacto, el oído, el olfato y el movimiento corporal. No se limita a tocar un objeto; también incluye la manera en que percibimos la temperatura ambiental, las corrientes de aire, nuestra posición en el espacio y la sensación de bienestar que un ambiente puede generar.

Por esta razón, los materiales deben seleccionarse con intención. Un revestimiento de madera puede transmitir calidez y refugio; una piedra natural puede evocar permanencia y conexión con la naturaleza; mientras que determinados aromas asociados a materiales o acabados pueden despertar recuerdos, emociones y sentimientos de familiaridad. De igual manera, el confort térmico y la calidad del aire influyen directamente en la forma en que habitamos un lugar. Un espacio puede ser visualmente atractivo, pero si resulta frío, sofocante o incómodo al tacto, difícilmente será percibido como acogedor.

Actualmente, las investigaciones sobre diseño y bienestar destacan la importancia de crear ambientes multisensoriales. Esto significa diseñar no solo para los ojos, sino también para el cuerpo. La combinación equilibrada de estímulos visuales, táctiles, acústicos y olfativos permite construir experiencias más completas, favoreciendo la comodidad, la permanencia y el vínculo emocional con los espacios.

En una época marcada por las pantallas y la virtualidad, recuperar la dimensión sensorial de los espacios cobra especial relevancia. Rodearnos de materiales que inviten a tocar, percibir y sentir puede contribuir a disminuir el estrés, fortalecer nuestra conexión con el entorno y promover una experiencia más consciente del habitar. Después de todo, la calidad de vida no depende únicamente de los lugares que vemos, sino también de aquellos que somos capaces de sentir con todo nuestro cuerpo.

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES