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El reencuentro de una top

Irina Shayk redefine el secreto de la felicidad lejos de las pasarelas

- Más de una década después de su debut con Desigual, la supermodelo internacional regresa a España como la invitada de honor en Ibiza. Una velada idílica que demuestra que, para ella, el verdadero éxito hoy se escribe con mayúsculas fuera de los focos

Por Susana Gutiérrez

 

Hubo un tiempo en que el nombre de Irina Shayk no abría las puertas automáticas de la alta costura ni protagonizaba las cabeceras más prestigiosas del planeta. A mediados de la década pasada, la espectacular modelo de mirada felina era una promesa más intentando consolidar su espacio en una industria feroz. En ese panorama, la firma catalana Desigual demostró tener una visión privilegiada: la eligió para ser el rostro de su pasarela Otoño/Invierno 2014-2015.

 

Hoy, doce años después de aquel desfile que encendió la chispa de su carrera, la modelo rusa ha demostrado que el éxito internacional no está reñido con la memoria. Su regreso a España no ha sido una escala cualquiera; ha sido un emotivo reencuentro con sus propios inicios.

 

El refugio de la nostalgia y la fiebre por el archivo

El escenario para este reencuentro no podía ser otro que Ibiza, el epicentro del verano mediterráneo. Allí, rodeada de amigos y de un selecto grupo de rostros conocidos como Ester Expósito, Demi Lovato y Vivian Wilson, Shayk asistió a la presentación de la nueva colección Vintage de la firma. Una propuesta que, precisamente, rescata los códigos históricos de la marca para adaptarlos a la modernidad.

 

Minutos antes del show, la top model confesaba que la nostalgia es uno de sus grandes puntos débiles, una filosofía que aplica tanto a su vida familiar como a su armario.

 

Raíces y tradición: Para la modelo, mantener los pies en la tierra y recordar de dónde venimos es un pilar fundamental en su día a día.

 

Estilo propio sobre tendencias: En plena ebullición de la estética de los 2000 (Y2K), Shayk se declara amante de las piezas de archivo y los básicos elevados, rehuyendo de las tendencias efímeras. “Viviendo en Nueva York, se nota muchísimo que esa moda está volviendo, sobre todo en las alfombras rojas”, comentaba.

 

¿Qué hace que la vida sea realmente bella?

El eterno eslogan de la casa catalana, “La vida es chula”, cobró un significado especial durante el atardecer ibicenco. Al reflexionar sobre su momento actual, Irina despojó a la palabra ‘éxito’ de su significado material para centrarse en lo esencial: su hija, su círculo íntimo y la energía positiva.

“Vivimos en un tiempo en el que todo lo que necesitamos hacer es celebrar cada día y disfrutar el momento. La vida es hermosa; todo tiene que ver con la positividad”.

 

El «efecto contagioso» de la energía española

Para una mujer acostumbrada al ritmo frenético y a menudo impersonal de la Gran Manzana, cruzar el Atlántico supone siempre un baño de realidad y desconexión. Durante la velada, que se extendió entre la gastronomía local, el clima perfecto de las Baleares y conversaciones al atardecer, la modelo no escatimó en halagos hacia el estilo de vida español.

 

Según Shayk, la perspectiva que se tiene aquí de la felicidad y la celebración es un oasis en comparación con Nueva York. Su diagnóstico final fue tan rotundo como certero. «Tenemos mucha suerte de estar aquí». Y lo cierto es que, al verla brillar de nuevo en el lugar donde todo comenzó, el mundo de la moda piensa exactamente lo mismo.

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