Las autoridades chilenas decomisaron más de 100 toneladas de droga procedente de Bolivia, en lo que constituye la mayor incautación de estupefacientes registrada hasta ahora a nivel internacional.
El cargamento, oculto en madera exportada desde territorio boliviano, fue detectado tras una investigación de seis meses que involucró a la Fiscalía, la Armada y Aduanas de Chile. Su valor en el mercado superaría los 8.000 millones de dólares.
El operativo permitió interceptar 45 contenedores con 1.080 toneladas de madera aserrada y material tipo “decking”, que contenían entre 10 % y 20 % de sustancias ilícitas impregnadas químicamente. Los cargamentos fueron detectados en los puertos de Arica, Valparaíso y San Antonio, principales puntos de salida de mercancías del Pacífico chileno.
Según informó la Fiscalía Regional de Arica y Parinacota, la droga incluía cocaína base, clorhidrato de cocaína, ketamina y diversos agentes utilizados para adulterar estupefacientes, según reportes de agencias de noticias. Las sustancias estaban incorporadas en la estructura misma de la madera, por lo que no podían ser identificadas mediante inspección visual y requirieron análisis de laboratorio especializados.
Este es el tercer decomiso de droga impregnada en madera boliviana realizado en Chile en los últimos años. Uno ocurrió en 2023 y otro este año.
Una revisión en internet realizada por Brújula Digital establece que nunca en la historia mundial se habían decomisado más de 22 toneladas de una sola vez (ver lista más abajo). Este decomiso equivale a las incautaciones totales de un año y medio en Bolivia.
En los años 90 causó en Bolivia una grave polémica el hecho de que un avión con cuatro toneladas de droga hubiera partido del aeropuerto de El Alto y aterrizado en Lima.
El fiscal regional chileno Mario Carrera dijo que el operativo fue posible gracias a “100 % de trabajo de inteligencia y trabajo investigativo. Ningún hallazgo fue al azar”, afirmó. La detección contó con el apoyo del Instituto de Salud Pública de Chile, unidades caninas y tecnología de escaneo.
Las autoridades chilenas señalaron que los cargamentos tenían como destino al menos 15 países de Europa, Norteamérica y Oceanía, utilizando los puertos chilenos como plataforma de exportación bajo la apariencia de operaciones comerciales legales.
La investigación se desarrolló en el marco del programa Foco Portuario, impulsado por la Fiscalía chilena desde 2024 para reforzar los controles frente al crimen organizado transnacional. El fiscal nacional de Chile, Ángel Valencia, destacó la coordinación entre la Fiscalía Regional de Arica y Parinacota, la policía marítima y la Dirección Nacional de Aduanas.
DECOMISOS DE LA HISTORIA
En Ecuador (2024), las autoridades anunciaron la incautación de 22 toneladas de cocaína en una sola operación, una de las mayores registradas en América Latina en tiempos recientes. En tanto, en Hamburgo (2021), la aduana alemana encontró más de 16 toneladas de cocaína ocultas en contenedores procedentes de Paraguay, hecho que fue calificado como la mayor incautación individual de cocaína realizada en Europa.
En Colombia (2017), la Policía Nacional decomisó 12 toneladas de cocaína pertenecientes al Clan del Golfo en la llamada Operación Orión, considerada en su momento la mayor incautación en la historia del país. Por su parte, en Portugal (2026), un narcosubmarino interceptado cerca de las Azores transportaba unas nueve toneladas de cocaína, configurándose como el mayor decomiso individual de la historia portuguesa.
En México (2024), la Marina interceptó una embarcación en el Pacífico con más de 8,3 toneladas de cocaína, uno de los mayores golpes recientes al narcotráfico marítimo. Finalmente, en Amberes (2021), las autoridades belgas hallaron 7,2 toneladas en un solo cargamento como parte de la investigación de Hamburgo; sumadas a las 16 toneladas decomisadas en Alemania, la operación alcanzó más de 23 toneladas en total.
CÁMARA FORESTAL
La Cámara Forestal de Bolivia expresó, mediante un comunicado, su rechazo a cualquier actividad vinculada al narcotráfico y respaldó las investigaciones destinadas a identificar y sancionar a los responsables de estos hechos.
La entidad rechazó además cualquier intento de vincular estos casos con el conjunto del sector forestal boliviano, al señalar que está integrado por empresas formales que operan bajo sistemas de control, trazabilidad y fiscalización, y que generan empleo e ingresos para el país.
En ese marco, manifestó su preocupación por la falta de información oficial sobre el caso y por la ausencia de una comunicación clara y oportuna por parte de las autoridades chilenas, lo que, junto con controles extraordinarios y retrasos en las exportaciones forestales, habría generado incertidumbre y perjuicios económicos.
Finalmente, reafirmó su disposición a colaborar con autoridades nacionales e internacionales para fortalecer la seguridad de la cadena logística y el comercio legal de productos forestales, y exhortó a una mayor coordinación y flujo de información entre autoridades de Chile y Bolivia y el sector privado. (EL DIARIO, Brújula Digital)
