El estado de Nueva Jersey, bajo la gobernación de la demócrata Mikie Sherrill, presentó una demanda contra GEO Group, la empresa privada que opera el centro de detención de inmigrantes Delaney Hall en Newark.
La acción legal exige acceso total para los inspectores de salud estatales, después de denunciarse condiciones inhumanas que desataron una huelga de hambre de los internos.
Las autoridades estatales reportaron sospechas de brotes de tuberculosis sin control, hacinamiento y almacenamiento insalubre de comida en la instalación que mantiene un contrato gubernamental de mil millones de dólares.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de la administración Trump tildó la demanda de «frívola», asegurando que el centro cumple con la ley y minimizando la huelga al afirmar que los reclusos solo «exigían comida étnica».
Las afueras del recinto se han vuelto un polvorín con protestas masivas y toques de queda nocturnos debido a enfrentamientos con la policía; incluso el senador Andy Kim denunció haber sido rociado con gas pimienta.
El alcalde de Newark, Ras Baraka, respaldó la presión contra el operador privado exigiendo el cierre definitivo de la prisión migratoria. (Agencias)
