Bolivia en las últimas décadas dejó a un lado la formación de capital humano, al implementar una ley Avelino Siñani, que se dedicó más al adoctrinamiento que a la formación de las personas. El año pasado el análisis de la educación boliviana presentó datos preocupantes, en el sentido de la baja calidad que tiene el país en diferentes materias. Un informe del Banco Mundial (BM)señala que el desarrollo económico viene de la mano de la educación y la preparación.
En su momento, el economista Bernardo Fernández decía que el mundo desarrollado pelea para reclutar el mejor capital humano para avanzar en sus objetivos, mientras otros no dan la importancia necesaria, como es el caso de Bolivia, por el abandono del Gobierno en las dos últimas décadas.
Hace unos meses, las críticas a la educación llovieron por los resultados que presentó el informe, en donde los estudiantes tienen bajo rendimiento y están mal preparados para el ingreso a las universidades.
Según el analista económico Gonzalo Chávez, cuando el gobierno de Luis Arce hacía mucha publicidad sobre el proceso de industrialización en Bolivia, indicaba que el país estaba retrasado unos 100 años y que se debería trabajar en el conocimiento para estar a la par de los países de la región para avanzar en la formación del capital humano.
Indica que en los países de ingreso bajo y mediano, los déficits en nutrición, educación y empleo cuestan más de la mitad de los futuros ingresos laborales.
La herramienta ICH+ permite a los países convertir esos datos en acción: medir sus brechas, compararlas con las de economías similares y simular el impacto de inversiones concretas en salud, educación y empleo, con el objetivo de demostrar que las políticas basadas en evidencia pueden transformar la trayectoria de cualquier economía.
Bolivia en la era de Evo Morales se rehusó ingresar a la medida internacional PISA; sin embargo, realizó congresos departamentales y uno a nivel nacional para elaborar un mecanismo de la medición de la calidad, cuyos eventos quedaron en la nada.
El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) mide la capacidad de los jóvenes de 15 años para utilizar sus conocimientos y habilidades de lectura, matemáticas y ciencias para afrontar retos de la vida real.
A raíz de los conflictos sociales, políticos y economistas revelan el tema de la educación y la formación del capital humano, pues los bloqueos impulsados por apetitos personales y transnacionales del crimen organizado, contrataban a personas con necesidades, pero también apoyados por dirigentes pagados.
Por eso señala que el Índice de Capital Humano Plus muestra por qué algunos países logran más con menos.
Por ello, los empresarios bolivianos se dieron cuenta de ello. En los últimos meses, el sector suscribió acuerdos con universidades para apoyar en la formación de profesionales y direccionar la demanda de capital humano hacia áreas productivas que requieren personal especializado.
A pesar de la falta de atención del Gobierno, el sector privado y las universidades se tomaron en serio la formación, Bolivia avanza en el tema con esfuerzo privado y académico, con el objetivo de atraer capital privado para la instalación de industrias y empresas en el país.
Países
En los países de ingreso bajo y mediano, los déficits en nutrición, educación y empleo están mermando el potencial humano y les cuestan más de la mitad de sus futuros ingresos laborales. El 50% de las mujeres siguen aún fuera de la fuerza laboral. Uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja, perdiendo los años formativos en los que se adquieren habilidades y se definen las trayectorias profesionales.
Mientras tanto, 7 de cada 10 trabajadores no reciben capacitación práctica, lo que los priva del aprendizaje continuo necesario para aumentar su capital humano. El tiempo para actuar es ahora cuando 2 de cada 3 países de ingreso bajo y mediano se están moviendo en la dirección equivocada en al menos una dimensión clave del capital humano.
Los responsables de formular políticas, enfrentan un desafío adicional: el rendimiento de las inversiones en las personas a menudo tarda años, en ocasiones décadas, en materializarse, lo que puede debilitar los incentivos para adoptar medidas urgentes.
Explore the HCI+
El Índice de Capital Humano ampliado (ICH+, en inglés) se creó para abordar este tema. Proporciona una medición clara y comparable de cómo las inversiones en las personas se traducen en productividad futura, muestra cuánto capital humano podría acumular un niño nacido hoy desde su nacimiento hasta que alcance la edad de trabajar, en función de las condiciones de salud, educación y empleo del país en el que vive.
Esa herramienta es importante para los gobiernos y los asociados en la tarea del desarrollo. El ICH+ vincula las inversiones en las personas con la productividad y los ingresos, ayuda a los países a ver no solo dónde persisten las brechas, sino también el posible impacto de dichas diferencias en el empleo, el crecimiento y el desarrollo a largo plazo.
Permite a los usuarios preguntarse: ¿dónde se producen los déficits, quiénes se ven más afectados, cómo se compara un país con otros que tienen niveles de ingreso similares y qué tipos de inversiones podrían ayudar a reducir esas brechas?
El ICH+ muestra cómo las naciones han alcanzado el nivel de capital humano de países con ingresos 2 o 3 veces más altos.
Su progreso adoptó diferentes formas. Kenia logró reducir en un 16% el retraso del crecimiento y avanzar significativamente en materia de educación terciaria. Ruanda mejoró su salud y el aprendizaje en el lugar de trabajo desde 2010, obtuvo una calificación superior al promedio en educación. En tanto, Vietnam tuvo un buen desempeño en los resultados de aprendizaje y registró grandes mejoras en el empleo asalariado.
La República Kirguisa mostró grandes avances en educación, incluida la tasa de finalización de la educación terciaria. Jamaica se destacó en el área del aprendizaje en el lugar de trabajo y por un aumento de 6 puntos porcentuales en la tasa de finalización del nivel terciario en la última década. Sus logros demuestran que las políticas inteligentes e integradas importan más que los recursos por sí solos. Ponen de relieve dónde se desarrolla el capital humano: en el hogar, el vecindario y el trabajo.
El capital humano es fundamental para la reducción de la pobreza. A menudo, el conocimiento es el único capital que poseen las personas pobres y resulta esencial para su erradicación. La educación, por sí sola, representa el 60% del aumento de ingresos entre el 20% más pobre de la población desde 1980, señala el informe.
El capital humano aumenta la productividad laboral y complementa el capital físico para impulsar el crecimiento económico. Las diferencias en el capital humano explican alrededor del 60% de la variación global del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita.
Capital humano
El capital humano abarca todo aquello que hace productivas a las personas, desde la educación y las habilidades hasta la salud y la resiliencia. Estas cualidades son valiosas en sí mismas y esenciales para el éxito en la vida y el trabajo. Ayudan a las personas a aprender, generar ingresos, crecer y contribuir a sus comunidades.
El Proyecto de Capital Humano (PCH) del Banco Mundial es una iniciativa global para acelerar las inversiones en las personas como base tanto del éxito individual como del crecimiento económico. (Con datos del Banco Mundial)
Estudiar afuera
En las últimas décadas, se impulsó industrias en diferentes sectores, que no figuraban dentro de los planes de estudio de las universidades, por lo que los estudiantes tuvieron que salir del país para estudiar.
Hay empresas extranjeras que quieren invertir en diferentes sectores, pero observan poca atención que prestó el Estado boliviano para la formación de capital humano.

