El incremento de la temperatura marina entre marzo y julio, intensificado por el cambio climático y el fenómeno de El Niño, está provocando el colapso de la pesca artesanal en El Salvador.
El calentamiento de las aguas reduce drásticamente el oxígeno disuelto y ahuyenta al fitoplancton, obligando a las especies comerciales a migrar hacia zonas profundas inaccesibles para las redes locales.
Esta escasez no solo afecta al mar abierto, sino también a los estanques piscícolas, donde los peces detienen su crecimiento por estrés térmico.
La crisis ambiental ha desencadenado un impacto económico insostenible para miles de familias costeras que dependen de esta actividad para su seguridad alimentaria.
Las jornadas de pesca ahora duplican el esfuerzo físico y generan pérdidas económicas recurrentes debido al alto costo del combustible.
Ante este panorama, pescadores y ambientalistas exigen apoyo institucional urgente, monitoreo técnico de las aguas y planes de reforestación para mitigar la alta vulnerabilidad del país frente al calentamiento global. (Agencias)
