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Graves problemas agobian al Gobierno

La economía del país, cuya situación actual produce, irremediablemente, problemas políticos, muestra una creciente recesión, al parecer incontenible por algún tiempo más. Los síntomas son ostensibles en varios sectores secundarios, pero principalmente en los fundamentales.
En primer lugar, se encuentra el decrecimiento de la producción en todos los renglones del aparato productivo del país, es decir que el Producto Interno Bruto (PIB), ya está en un bajo nivel. Ese derrumbe de la producción, conocido con el término “recesión”, significa que se consume más de lo que se produce, lo que ocasiona un peligroso desequilibrio.
Otro punto capital es la caída de las exportaciones, es decir que vendemos cada menos nuestros productos, lo que determina la escasez de dólares e inclusive falta de divisas para atender necesidades urgentes, como las importaciones de medicamentos, repuestos, alimentos, etc. Asimismo, las reservas monetarias internas están nuevamente en picada y no se producen divisas para cumplir las obligaciones internas y externas.
Por si fuera poco, el gobierno de Rodrigo Paz Pereira recibe desde la opinión pública presiones para disminuir los gastos públicos, lo que no ocurre pese a anuncios oficiales en sentido de que serán reducidos en un buen porcentaje. Con esta medida, por lo demás, serían aliviadas las preocupaciones oficiales y el dinero ahorrado podría ser destinado a otros fines de urgencia. Y la crisis económica se agrava debido a que el petróleo sigue subiendo de precio, lo que encarece los combustibles que Bolivia importa, por lo que de alguna manera vuelve la subvención que causa sangría de recursos públicos.
Esos aspectos y otros revelan una perspectiva económica poco positiva para nuestro país, más aún por la inquietud social provocada por sectores de oposición, liderados por la Central Obrera Boliviana (COB), maestros, mineros, choferes, etc., que han organizado un cabildo y plantean demandas económicas inalcanzables, así como otras por intereses indudablemente políticos. Y es que en los últimos veinte años pasados esas organizaciones no mostraron disconformidad con el desastroso manejo económico por parte de gobiernos “masistas”. Ellos saben muy bien que muchos de los problemas que ahora son motivo de protesta social fueron ocasionados durante los gobiernos del cocalero Evo Morales Ayma y Luis Arce Catacora, que se dedicaron a hacer retroceder la historia y dilapidar la enorme cantidad de dinero recibido en la época de bonanza por la venta de grandes volúmenes de gas a países vecinos.
Finalmente, la población sigue esperando una nueva ley de inversiones y otra de hidrocarburos. Para cerrar ese capítulo angustioso, no faltan elementos discursivos y sectores sociales que participaron del “doble poder” en práctica en la década pasada, que no echan leña, sino gasolina al fuego.

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