El informe defensorial “Aprender con Miedo” revela una crisis estructural en la formación médica en Bolivia, donde el 81,3% de los internos y el 92,3% de los residentes reportaron haber sufrido acoso laboral durante sus prácticas, principalmente a través de gritos, humillaciones públicas, amenazas y desvalorización de sus opiniones.
Pese a la magnitud de estos hechos, cerca del 73,8% de las víctimas no presentó denuncias, debido al miedo a represalias y la desconfianza en los mecanismos institucionales, lo que refleja una fuerte cultura de silencio e impunidad.
El estudio advierte que el acoso está normalizado dentro del sistema de salud como parte del proceso formativo, sostenido por estructuras jerárquicas donde incluso los órganos de denuncia pueden estar integrados por superiores señalados como agresores. En el ámbito de género, el 30% de las internas reportó acoso sexual, cifra que alcanza el 15,4% en residentes, con mayor afectación en mujeres.
Además, se evidencian condiciones de explotación laboral, con jornadas que superan las 30 horas continuas y la imposición de “guardias de castigo”. A esto se suman precariedades como falta de dormitorios adecuados, ausencia de equipos de bioseguridad que obliga a los estudiantes a comprarlos, y deficiencias en la alimentación durante las guardias.
El impacto en la salud mental es alarmante: el 16,3% de internos y el 15,4% de residentes ha tenido pensamientos suicidas, mientras que la mayoría reporta ansiedad, fatiga y tristeza constante. Incluso, el 47,5% de internos ha considerado abandonar la carrera.
Ante esta situación, la Defensoría del Pueblo recomendó impulsar una ley contra el acoso laboral, ratificar el Convenio 190 de la OIT, implementar un plan nacional de salud mental y mejorar las condiciones de acreditación hospitalaria para garantizar una formación médica digna y segura. (con información de Erbol)
