Las autoridades electas recientemente, para el período 2026–2031, deberán encarar una gestión con resultados. Como una respuesta, de gratitud más que todo, al electorado, que los respaldó con su voto. Tomando en cuenta que el Poder desgasta.
Estará en juego la credibilidad de estas autoridades. Entre hombres y mujeres que representan la diversidad cultural boliviana y las tendencias políticas encontradas. Portavoces de los avances y retrocesos de sus regiones. Dependerá del trabajo que ejecuten, en tiempos de crisis económica. Cuando el Estado no tiene divisas para adquirir hidrocarburos. Cuando han vuelto las filas, como en el pasado inmediato, para abastecerse de ese producto. Cuando estará en la mesa del debate el 50/50. Cuando el costo de vida, se mantiene en las nubes.
Es que el país no vive la época de la bonanza económica, generada por el auge gasífero. Los billetes verdes ingresaban, en esa ocasión, por montones, a territorio nacional. Entonces decían que nuestra economía estaba blindada. Se garantizaba, en consecuencia, la estabilidad económica, política y social. Se imponía la solvencia económica del país, hecho que fue calificado como “el milagro boliviano”.
Dependerá de la voluntad política, al servicio de la comunidad. Del desprendimiento político y la reconciliación con los adversarios coyunturales. Demandará despojarse del triunfalismo y asumir con humildad las tareas respectivas. Con amor a la patria chica. A la tierra que los vio nacer y que algún día guardará sus restos.
Tienen un camino largo y complicado que recorrer. El trayecto no será fácil. A nuevos retos se deberá responder oportunamente, con hechos. Implica también el cumplimiento de ofertas electorales. Muchas de ellas fueron rimbombantes. Deberán responder con obras por el bien común. Jamás deberían provocar la frustración y desencanto ciudadano. “Por sus frutos los conoceréis”, reza el libro de los libros.
No basta haber ganado, en una competencia subnacional, para asumir aires de liderato político, de carácter nacional. Para asumir pretensiones presidencialistas. Para pensar ingenuamente que conducirían, a más de once millones de bolivianos. Para creer que son los futuros “salvadores” de Bolivia. Previamente deberían hacer “buena letra”, en sus lugares de origen. Son personajes con residencia regional. Que gozan de cierta simpatía en sus distritos. Que son voceros de las aspiraciones de mejores días de sus pueblos. Como tantos otros que pasaron a la historia sin pena ni gloria, ilustres desconocidos en el resto del país. Porque el discurso que manejan es localista y no es de índole nacional.
El líder político, visionario y con ideales actualizados, surgirá de la reflexión y la decisión nacional. Como una determinación de todas las regiones del país. Ratificando el espíritu de bolivianidad, sin regionalismos. En unidad de todas las fuerzas vivas del país.
En suma: que les vaya bien a las nuevas autoridades.
Nuevas autoridades
Severo Cruz Selaez
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