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Jehan Vellard y su paso por Bolivia

José E. Pradel B.

Mucho antes de fundar el Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA), el científico francés Jehan Vellard recorrió Bolivia en una etapa poco conocida de su trayectoria. Formado como doctor en Medicina y Ciencias Biológicas, Vellard fue colaborador de Claude Lévi-Strauss y, además, discípulo del destacado investigador Paul Rivet, figura clave en la institucionalización de los estudios antropológicos en Francia y fundador del ‘Musée de l’Homme’.
La primera referencia sobre Vellard en Bolivia aparece en correspondencia diplomática. En nota dirigida al entonces canciller Alberto Ostria Gutiérrez, el diplomático Hervé Grandin de l’Eprevier anunciaba: “Excelentísimo Señor, el profesor Vellard llegará próximamente de Buenos Aires para asumir su cargo como Director del Museo” (20 de mayo de 1941, traducción J.P.). Ya en el país, Vellard asumió la dirección del Museo Nacional Tiahuanacu, desde donde desarrolló investigaciones en campos como la ofidiología y la craneometría. Su paso por esta institución no pasó desapercibido, años más tarde, el diario La Razón recordaba que “en 1941 se contrató los servicios del doctor Vellard, naturalista francés, especialista de arácnidos y otros… permaneció solamente por dos años, plazo de su contrato con el gobierno, al frente de Museo” (13 de junio de 1946).
Paralelamente, la documentación diplomática da cuenta de su creciente inserción en círculos culturales, pues en julio de ese mismo año fue designado como agregado intelectual de la representación francesa en Bolivia. De este periodo destacan las publicaciones “Tiahuanaco y las principales zonas arqueológicas de Bolivia”, difundida en la revista Kollasuyo (N° 37, febrero de 1942) y “Les poisons de pêche de l’Amérique du Sud” (1941), publicada en la Revista del Instituto de Antropología de la Universidad Nacional de Tucumán, entre otras.
Años más tarde, esa experiencia acumulada en Bolivia y en la región andina encontraría una proyección institucional mayor. Entre 1948 y 1962, Vellard fundó y dirigió el IFEA.
Más adelante, retornó a Bolivia en 1963, como consejero científico de la misión diplomática gala y director del emblemático Instituto de Biología de Altura (IBA), cargos que desempeñó hasta abril de 1968. Una apreciación más detallada de su labor fue escrita por el diplomático Guy Georgy en la obra “El pájaro brujo (1960-1963)” (2001): “…se dedicó a las antiguas poblaciones del lago Titicaca, los Urus y los Callahuayas, y al problema de la sangre de los habitantes de las altiplanicies”. De esta etapa destacan obras como “Civilisations des Andes: évolution des populations du haut-plateau bolivien” (1963), “El concepto del alma entre los indios americanos” (1965), publicado en el boletín de la Sociedad Geográfica e Histórica ‘Sucre’ y “Los yungas de La Paz” (1969), difundido en la revista ‘Runa, archivo para las ciencias del hombre’, entre otros.
De este modo, el paso de Jehan Vellard por Bolivia no solo representa una etapa poco explorada por la historiografía, sino también un episodio significativo de la vinculación científica entre Bolivia y Francia, cuya cooperación continúa.

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