Asegurando que los resultados de las recientes elecciones subnacionales son reflejo de la voluntad soberana, lo que hace a la ciudadanía corresponsable por el proceder de sus nuevas autoridades, el analista y docente universitario, Julio Alvarado, advirtió que mientras en algunos departamentos se votó pensando en el futuro, en otras regiones, la politiquería adelanta una difícil gobernabilidad.
En criterio de Alvarado, la nueva configuración del mapa político en gobernaciones y municipios demuestra que en departamentos como Potosí, Tarija, Santa Cruz y Pando, la población emitió su voto pensando más en su futuro, lastimosamente no ocurrió lo mismo en La Paz y otras regiones, donde la politiquería y una gran cantidad de siglas partidarias terminaron eligiendo gobernadores y alcaldes con muy bajo respaldo ciudadano, lo que anticipa un “panorama desolador” para los próximos años.
“Ya tenemos gobernadores y alcaldes electos para el período 2026 al 2031. Los resultados son el reflejo de la voluntad soberana de los ciudadanos, por lo tanto, somos corresponsables de lo que sucedió y pueda suceder respecto a una difícil gobernabilidad en algunos casos”, enfatizó el especialista.
Respecto al rol que le queda desempeñar al ciudadano en aquellos departamentos y municipios en el que la gobernabilidad se ve amenazada por la dispersión de fuerzas políticas, Alvarado afirmó que, tanto asambleas departamentales como concejos municipales, deben pasar a ser espacios donde se antepongan posiciones constructivas enfocadas en viabilizar todo aquello que vaya en beneficio de la ciudadanía, dejando de lado intereses políticos o sectoriales.
En el caso de alcaldes y gobernadores, llamó a exigir que estas autoridades conformen equipos técnicos de trabajo, cuya misión principal sea hacer una buena gestión.
“Lo que debemos hacer es demandar una posición constructiva y que se olvide aquella mentalidad atrasada de que esas instituciones estatales son una agencia de empleo para sus familiares, amigos o miembros de su grupo político. Ellos (alcaldes y gobernadores) tienen que hacer gestión y para eso necesitan de la Asamblea Legislativa Departamental y los concejos municipales. Entre ellos deben consensuar por el bien de la ciudadanía”, dijo.
Un punto importante del análisis hecho por Alvarado, tiene que ver con la importancia de erradicar la conflictividad en aquellas regiones y municipios que cuentan con una peligrosa dispersión de fuerzas en sus instancias deliberativas, tomando en cuenta que posiciones radicales solo entorpecen el diálogo y los consensos que se requieren para sacar adelante una gestión.
“No podemos darnos el lujo de seguir bloqueando calles, avenidas y carreteras con demandas irracionales, aunque nuestra Gobernación y nuestras alcaldías no han dado respuesta a las demandas de la población en los últimos años”, agregó el analista, lamentando que la alta conflictividad en regiones del occidente haya provocado, en los últimos años, una migración hacia Santa Cruz, Tarija o países vecinos, en busca de mejores posibilidades laborales y progreso.
Haciendo referencia específicamente al departamento de La Paz, Alvarado cuestionó que la región no genere expectativas de desarrollo y sea un expulsor de sus ciudadanos, especialmente jóvenes, que son “el capital más valioso que tiene una sociedad”.
“Las circunstancias para mejorar las condiciones de vida en el departamento no son las mejores, vivimos en una profunda crisis multidimensional generada por el Movimiento al Socialismo; Gobernación y alcaldías tienen presupuestos muy bajos, casi la mitad de lo que tenían hace cinco años. A algunos municipios no les alcanzará para pagar sueldos y salarios”, agregó el analista, señalando que, tanto la Gobernación paceña como los municipios de La Paz y El Alto deberán priorizar la búsqueda de consensos en asambleas y concejos altamente fragmentados.
Ante esa nueva realidad, aseguró que la unidad es el único camino para evitar que la convulsión política y social perjudiquen y hagan retroceder décadas al departamento y la sociedad paceña.
“Negros nubarrones oscurecen el futuro desarrollo del departamento de La Paz, de su gobernación y sus alcaldías, si no somos responsables y si no estamos a la altura de los desafíos, tanto los ciudadanos, como las autoridades electas”, finalizó.
Anteriormente, adelantando que la inédita cantidad de candidaturas habilitadas para participar de las elecciones subnacionales 2026, generaría una peligrosa fragmentación del voto, el analista e investigador Manuel Morales Álvarez sostuvo que esta característica se traduciría en una posible inviabilidad de futuros Concejos Municipales y Asambleas Legislativas Departamentales.
Según Morales, esto obligará a que nuevas autoridades en gobernaciones y municipios padezcan de una peligrosa debilidad institucional que les impida resolver problemas estructurales que, ellos mismos identificaron y proyectaron solucionar tras ser elegidos para ocupar el cargo en cuestión.
Analista Julio Alvarado asegura
Unas regiones piensan a futuro, otras insisten en la politiquería
> Ciudadanía debe exigir que sus autoridades conformen equipos técnicos de trabajo, cuya misión principal sea hacer una buena gestión. > Solo erradicando la conflictividad en aquellas regiones y municipios que cuentan con una peligrosa dispersión de fuerzas en sus instancias deliberativas, se lograrán consensos para sacar adelante la gestión.
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