El Gobierno, a través del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, dispuso el restablecimiento del uso de tarjetas de débito y crédito en Bolivia, medida que estará plenamente disponible para la población a partir de hoy.
La determinación permitirá recuperar la normalidad en las operaciones financieras, tanto en el país como en el exterior, en moneda extranjera, con un tipo de cambio referencial publicado por el Banco Central de Bolivia (BCB). Pero la decisión abre la posibilidad de reactivar las comisiones y los riesgos de liquidez.
La población podrá volver a pagar en el exterior, comprar en plataformas internacionales, usar servicios digitales, retirar dinero fuera del país y realizar transacciones con normalidad, a partir del restablecimiento del uso de las tarjetas de crédito y débito.
PRESIÓN
La liberación del uso de tarjetas para pagos en el exterior normaliza una situación que afectaba a más de 2,7 millones de usuarios y permite retomar actividades esenciales como educación, salud y servicios digitales, señala el economista e investigador, Fernando Romero.
“Sin embargo, esa medida incrementa directamente la demanda de dólares, ya que cada transacción implica salida de divisas del país. Al aplicarse con un tipo de cambio referencial de aproximadamente 9,15 bolivianos por dólar, que aún puede estar por debajo del valor real de mercado, se genera un incentivo a usar más dólares de los que el sistema puede sostener, presionando las reservas internacionales y la liquidez en moneda extranjera”, advierte.
Dijo que la medida para el sistema financiero tiene un efecto mixto. Por un lado, reactiva las operaciones y genera comisiones para la banca; por otro, riesgos de liquidez en dólares si los bancos no logran acceder a divisas al mismo tipo de cambio al que están obligados a procesar las transacciones.
“Eso puede traducirse en mayores restricciones indirectas, como límites en tarjetas, encarecimiento del crédito o condiciones más estrictas para préstamos, especialmente en un contexto donde la disponibilidad de dólares ya es limitada y existe una brecha con el mercado paralelo”, explica.
En términos generales, la población es la principal beneficiada en el corto plazo, pero el equilibrio del sistema depende de medidas más profundas, según el análisis de Romero.
“Para sostener una liberación total y sin restricciones, es necesario reducir la brecha cambiaria, aumentar la oferta de dólares (exportaciones, inversión, financiamiento externo) y mantener disciplina fiscal. Sin estos ajustes, la medida podría ser solo temporal y terminar generando mayor presión sobre el tipo de cambio, afectando la estabilidad económica en el mediano plazo”, alerta.
¿CÓMO FUNCIONARÁ?
Las tarjetas de crédito podrán usarlas sin restricciones, de acuerdo a la capacidad de pago del usuario, así como del banco.
Para las tarjetas de débito, el gobierno estableció que los bancos deben liberar por lo menos 500 dólares para que los usuarios puedan realizar consumos por cualquier monto, desde compras pequeñas, como 1, 10, 50, 100 o 300 dólares e incluso 500 dólares mensuales, señala el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.
Asimismo, ese monto podrá ser ampliado por cada entidad financiera, en función de su disponibilidad y políticas internas, permitiendo operaciones por montos mayores según la evaluación de cada banco, sostiene.
El ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza Yáñez, destacó que la decisión es resultado del proceso de ordenamiento económico y de la recuperación de condiciones de estabilidad.
“Estamos devolviendo a la población la posibilidad de utilizar sus tarjetas con normalidad, dentro y fuera del país, bajo un esquema claro, ordenado y sostenible”, afirmó el Ministro.
