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La necesidad de importar gas

Severo Cruz Selaez

“Las reservas de gas natural del país registran una disminución”, señala Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Se nos agotó, en muy poco tiempo, durante la era del Socialismo del Siglo XXI. Recurso energético que generó bonanza económica, estabilidad económica y paz social. Cuyos fabulosos ingresos fueron dilapidados, por quienes pretendieron perpetuarse en el Poder. Nos veremos ante la necesidad de importar, posiblemente de Argentina, que tiene la segunda reserva de gas natural más grande del mundo. Bolivia fue su proveedora, por muchos años. Ahora estaremos supeditados a sus decisiones en el negocio del gas.
¿De qué sirvió la guerra del gas, la muerte de 67 personas? Esa guerra solo ha servido para que los “enviados” usufructúen del Poder, durante 20 años. Para que surgieran los nuevos ricos, desvalijadores del erario nacional. Muchos de ellos viven sin despertar sospechas, cómodamente y otros guardan reclusión en centros penitenciarios. Algunos huyeron. Los más indicados se escondieron. Quizá estén disfrutando de la riqueza mal habida. Entre tanto la población sufre. Soporta las funestas consecuencias de la crisis económica provocada por gobiernos de turno.
Los protagonistas de ese fiasco político, pasaron sin pena ni gloria a la historia. Estigmatizados como los peores de los últimos tiempos. Que destruyeron el destino nacional, en una democracia cuyo sustento, fundamental, fue la libertad. Se quedaron marginados, en la arena política. Sus efigies fueron echadas al tacho del olvido. Ellos aplicaron medidas políticas, económicas y sociales, inspirados en libretos de las dictaduras socialistas. Del venezolano que está preso en Estados Unidos, en particular. Probablemente él haya sido uno de los patrocinadores de la izquierda.
Hemos superado la era del socialismo, que significó el agotamiento de nuestros hidrocarburos. La era que fue ideologizada, cuando dieron prioridad al discurso político, menos a la desastrosa situación del país. No dieron importancia a la cacerola vacía, al elevado costo de la canasta familiar, a la carestía y escasez de los artículos de consumo, a los sueldos y salarios que perdieron poder adquisitivo, a las irrisorias rentas de los jubilados, a los dólares de los pequeños ahorristas que fueron confiscados. Se despilfarró los ingentes recursos provenientes del auge gasífero. La escasez de combustibles, paralizó la economía nacional.
Ahora nos toca reconstruir la Patria en ruinas. Los bolivianos deberíamos contribuir a ese propósito con unidad. Deponiendo mezquindades e intereses particulares. Los gobernantes, aprovechando el respaldo popular, deberían asumir acciones tendentes a lograr mejores días. E impulsar el progreso y desarrollo sostenible. Todo ello en bien de la nación boliviana. No tendrían que desaprovechar esta coyuntura que los favorece políticamente. Porque todo se acaba.
En suma: construyamos un país con apertura política y económica, de cara al contexto internacional.

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