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Chile y Bolivia: la política exterior no se improvisa

Abraham A. Trillo-Sarmiento

El martes 31 de marzo de 2026, los presidentes de Chile y Bolivia, junto a sus ministros de Relaciones Exteriores, el ministro de Gobierno de Bolivia y el secretario de Política Exterior de Chile, sostuvieron una reunión de alto nivel, destacando inicialmente la práctica de lo que hoy se denomina la diplomacia digital, que no es más que el uso de TICs para su ejercicio.
Antes de ingresar al análisis del contenido de la reunión, debe llamar la atención al gobierno de Bolivia, la existencia de una Secretaria de Política Exterior de la República de Chile, que brinda un ejemplo real y práctico de que la Política Exterior (PE) de cualquier país serio no se improvisa y obedece a lineamientos claramente establecidos para el ejercicio de la diplomacia y las relaciones internacionales en el Sistema Internacional. Más aún si incumben a materias con repercusión geopolítica y dentro de ésta, geoeconómica y geoestratégica transfronteriza.
La Secretaria de Política Exterior chilena, tiene como fines la coordinación y ejecución de la PE, la coordinación diplomática, la planificación estratégica, coordinación interna con otras carteras de Estado, la observación y manejo de asuntos políticos internacionales, tales como la seguridad y posición de su país en foros internacionales, a partir de lineamientos del más alto nivel. Que, en el caso boliviano, derivado del DS Nº 4857, su equivalente estaría a cargo del Viceministro de Relaciones Exteriores.
Más allá de la organización de los poderes ejecutivos de cada país, la importancia de los responsables de la ejecución de la PE, radica en su rol de interlocutores claves para la coordinación de la política bilateral entre ambos Estados, más aún en temas tan delicados como la relación transfronteriza, cooperación en seguridad y las agendas no sólo bilaterales, también regionales. De allí que, el Secretario de Política Exterior de Chile y el Viceministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, sean claves en escenarios de seguridad, migración y lucha contra el crimen organizado.
Es así que, nuevamente se repite que la PE no se improvisa y debe obedecer a lineamientos bien estructurados, fundamentalmente bien meditados. La actual presidencia de Bolivia, ha planteado al más alto nivel que la PE del país debe enfocarse en integrar a Bolivia al mundo y viceversa (el mundo a Bolivia), planteamiento que va más allá de un simple slogan, pues es parte del Plan General de Desarrollo Estratégico del país y, por ende, el desarrollo de las políticas públicas y PE.
Ingresando al análisis de lo que representó la reunión bilateral de los Jefes de Estado, los presidentes fueron claros al establecer la importancia que posee la lucha contra el crimen organizado, con énfasis en la seguridad interna y la seguridad transfronteriza, a través de control de flujos migratorios y cooperación en áreas de seguridad.
Para Chile, la visión de relaciones con los “vecinos necesarios”, marca la postura del mantenimiento de buenas relaciones con los países de la región, como Bolivia, Perú, Argentina, EEUU y otros de su interés. Dando a entender que, el bienestar de dichos países tiene implicancias en la nación chilena y, por tanto, más que socios profundos son vecinos con los que se debe convivir, debiendo garantizar la calidad de vida de sus nacionales fijando reglas de tránsito, seguridad y cooperación a los que Bolivia deberá adaptarse, al igual que el resto de países.
Dicha visión, obedece a una PE chilena enfocada en el control interno antes que la apertura de espacios compartidos (Escudo Fronterizo). Lo que para Bolivia deberá significar que, la agenda de acceso al Pacifico, cooperación logística, migración, seguridad transfronteriza e integración, deberá negociarse sobre la base de la referida posición asumida por el actual gobierno de Chile. Por lo que Bolivia observará que, comparte fronteras con varios países y su integración bioceánica con Brasil y Perú, son prioridades de seguridad de Estado con alto impacto a su favor geopolítico, geoestratégico y geoeconómico unilateral y regionalmente.
La postura realista de Chile, es concreta y compartida, somos vecinos “necesarios”, adherimos la posición que el relacionamiento constructivo y positivo entre nuestros países es requerido, nos hermana sentimientos de convivencia y respeto entre nuestras naciones que escalan más allá de las posturas políticas de turno. Hoy la lucha contra el crimen organizado y el fortalecimiento de la seguridad interna y transfronteriza, nos vuelve a unir, debiendo ser el punto de conexión que fortalezca nuestro relacionamiento sin ceder principios y uniendo razones de Política Exterior que no se improvisan.

El autor es diplomático e internacionalista.

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