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Lucha por la Alcaldía de nuestra ciudad

Desde hace algunas décadas, la ciudad de La Paz dejó de progresar y pasó a convertirse en un villorrio en decadencia permanente. Dejó de ser el centro económico, político, cultural, militar, etc., de Bolivia. Antes era como el imán a donde se dirigían pobladores del interior del país, para desarrollar toda clase de actividades.
Pero la política entró en decadencia, así como la economía y numerosas industrias se cerraron o se fueron a ciudades del interior o al extranjero. Enseguida, nació una población migrante, que marchaba hacia el Oriente para producir en grande, particularmente en Santa Cruz.
Por ello la sede del gobierno boliviano, de centro industrial se convirtió en centro de comercio de pequeña escala, Es decir, apareció un comercio callejero que crece cada vez más, pero sin llegar a manejar grandes capitales. Es más, La Paz se convirtió en mercado de pequeños vendedores provenientes de los campos agrícolas, los que quedaron abandonados y ahora producen pocos alimentos. Migraron a La Paz miles de familias campesinas y crearon improvisados barrios. Nuestra urbe pasó a tener más de un millón de habitantes, muchos dedicados al comercio, sin contar a la ciudad de El Alto que también cuenta con más de un millón de habitantes, la mayoría de ellos de origen campesino.
Tan notable fenómeno, ha hecho de La Paz una ciudad que tiene más comerciantes de mínima cuantía y carece de una clase burguesa determinante. En esa perspectiva, esta capital, antes próspera, ya no determina la vida histórica de Bolivia. Tiene más vendedores de pequeño comercio que consumidores. La burocracia consume todo su presupuesto y alto porcentaje de ese dinero deriva en la corrupción hormiga, que hace subir los precios de artículos de consumo, pero que bajan de calidad. Esto son solo algunos datos sobre una realidad con características degradantes.
Pero algunos ciudadanos se animan a llegar a la Alcaldía, cuyas arcas están vacías, por lo que se deduce que crearán impuestos para realizar obras pequeñas. Sin embargo, se observa que la lucha por ingresar a la Alcaldía es feroz, sin que sea seguro que los nuevos funcionarios se dediquen a sacar de su dramática situación a esta ciudad que en el pasado fue protagonista central de la historia de Bolivia. En consecuencia, La Paz termina por ser manejada por ciudadanos que no comprenden lo que significa ser la sede del gobierno y, por lo tanto, agobiada por conflictos sociales.
Las causas para esta situación negativa son, entre otras, la destrucción de la industria, la agricultura y el predominio del contrabando. Además de la burocracia corrupta. Al margen de la lucha política por llegar a ser Alcalde de La Paz, el elegido debe tomar en cuenta en qué clase de ciudad va a tener que vivir, para hacerla progresar y sacarla del estado caótico en que se encuentra.

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