Tras el presunto ahogamiento de un dragoneante que cumplía su servicio militar en Pando y la misteriosa muerte de un cadete de la Academia Nacional de Policías (Anapol) en El Alto, se conoció ayer un nuevo caso de deceso de un soldado de 20 años en el Cuartel Padilla de Tarija, cuya familia denunció presuntos abusos y maltratos dentro de la unidad militar.
La senadora del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Ana María Crispin, hizo de conocimiento público esta denuncia realizada por los padres, quienes informaron que el hecho sucedió en diciembre del año pasado y que no hubo ningún avance en las investigaciones hasta la fecha.
La asambleísta indicó que la autopsia se realizó sin la presencia de los padres y que el informe forense indica que el soldado murió de un infarto. Sin embargo, testimonios de otros acuartelados señalaron que días anteriores la víctima habría sufrido castigos físicos extremos, como ser obligado a limpiar el suelo mojado con su espalda. También se habría propinado un castigo colectivo al soldado por la pérdida de un celular.
Los padres del joven llegaron a La Paz desde Potosí para exigir un avance del caso en la Fiscalía. “Mi hijo ha entrado caminando y me lo llevé en un ataúd”, declaró el padre.
Recientemente, otro hecho sucedió en el Regimiento de Infantería 35 “Bruno Racua”, con la muerte del dragoneante, Reynaldo Javier Charca, quien cumplía servicio militar en el departamento de Pando.
El Ejército sostuvo que el soldado falleció por ahogamiento cuando éste se encontraba aseándose y lavando su ropa a orillas del rio Rapirrán y que, debido al caudal, se habría ahogado. Por otra parte, la familia rechaza esta versión y denuncia que hubo un asesinato, ya que el cuerpo del joven se encontraba sin ojos ni riñones.
La hermana de Reynaldo afirmó que, en un inicio, los militares impidieron que el ataúd se abriera, debido a que éste estaba sellado. Esta situación llamó la atención de los familiares, quienes finalmente lograron abrir el féretro para despedirse y corroborar la ausencia de los órganos.
Ambos casos ponen en cuestión las condiciones en las que los soldados realizan el servicio militar y las garantías del Estado para resguardar las vidas de los mismos.
Bolivia es de los pocos países en Sudamérica donde el servicio militar es obligatorio. Durante este servicio, siguen ocurriendo muertes de conscriptos y soldados por presuntas agresiones físicas dentro de los cuarteles.
Familias de las victimas piden esclarecer hechos y que se den con los responsables por los supuestos abusos que existen al momento de cumplir el reclutamiento militar.
CADETE DE LA ANAPOL
Según la Fiscalía, la muerte del cadete de la Academia Nacional de Policías (Anapol), Pablo Reboso Valencia, fue por una falla multiorgánica provocada por una neumonía.
Según la madre de la víctima, el cuerpo de su hijo presentaba lesiones por una supuesta golpiza que habría sufrido por parte de otros cadetes dentro del establecimiento.
El director de la Anapol, Max Cerruto, afirmó que en la institución no se permite ningún tipo de maltrato y que sus prácticas se rigen “en total apego” al cumplimiento de los derechos humanos.

