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Segunda Parte

Nuevas masculinidades

Por. Lic. Héctor Molina

 

Recordemos que…

 

Considerados como propuesta de reconstrucción de la identidad masculina que busca romper con el modelo de la masculinidad hegemónica.

 

Este concepto, popularizado por la socióloga Raewyn Connell, se refiere al modelo tradicional que impone al varón roles de dominación, fuerza, rudo estoicismo y rechazo a todo lo que se considere femenino o vulnerable. Las “nuevas” masculinidades no son un producto terminado, sino un proceso de cuestionamiento de esos mandatos patriarcales para construir formas de ser hombre que sean más diversas, equitativas y saludables.

 

Tipos de masculinidades

 

Desde la sociología contemporánea y la psicología social, el estudio de las masculinidades ha transitado de una visión biológica y esencialista hacia una comprensión de la masculinidad como una construcción social, histórica y relacional. No existe una “masculinidad” única, sino múltiples formas de ejercerla que están atravesadas por estructuras de poder, clase, etnia y contexto cultural.

 

A continuación, detallo las configuraciones de masculinidad fundamentadas en marcos teóricos de referencia, principalmente el trabajo de Raewyn Connell, cuya teoría de la jerarquía de género es el pilar científico de este campo.

 

  1. Masculinidad Hegemónica

 

Este concepto, acuñado por Raewyn Connell, no se refiere a un tipo de personalidad, sino a una configuración de práctica de género que encarna la respuesta aceptada actualmente al problema de la legitimidad del patriarcado.

 

Desde la psicología social, se entiende como un “ideal normativo” al que pocos hombres acceden plenamente, pero que funciona como un estándar de prestigio. Se caracteriza por la autoridad, la fuerza física, la heterosexualidad obligatoria, la competitividad y, sobre todo, la supresión de la vulnerabilidad emocional. Su función sociológica es garantizar la posición dominante de los hombres y la subordinación de las mujeres y de otras formas de masculinidad.

 

  1. Masculinidad Complicid – La Divisoria de Dividendos

 

Es una de las categorías más relevantes para entender la estabilidad social del sistema de género. Según la teoría de la economía de género, la mayoría de los hombres no encarnan el rigor de la masculinidad hegemónica (no son necesariamente agresivos o líderes de élite), pero no la cuestionan.

 

Sociológicamente, estos hombres se benefician del “dividendo patriarcal”: las ventajas sociales, económicas y políticas que reciben por el simple hecho de ser hombres en una sociedad que privilegia lo masculino. El psicólogo social Michael Kimmel describe esto como una forma de conformidad silenciosa que mantiene las estructuras de poder sin necesidad de una participación activa en la dominación.

 

  1. Masculinidad Subordinada

 

Aquí la sociología analiza la relación de dominación entre grupos de hombres. La masculinidad subordinada es aquella que se define en oposición a la hegemónica. El ejemplo clásico en la literatura de Connell es la masculinidad no heterosexual.

 

Desde la psicología social, los hombres en esta categoría experimentan procesos de estigmatización y exclusión. Sus prácticas y deseos son feminizados o vistos como “inferiores” para legitimar la autoridad del modelo hegemónico. Este proceso de subordinación es fundamental para definir los límites de lo que es “ser un hombre de verdad” en una cultura determinada.

 

  1. Masculinidad Marginada

 

Esta categoría surge de la intersección entre el género y otras estructuras sociales como la raza y la clase social. Se refiere a hombres que pueden mostrar rasgos de la masculinidad hegemónica (fuerza, autoridad en el hogar), pero que están despojados de poder en la estructura social mayor por su origen étnico o nivel socioeconómico.

 

Autores como Víctor Seidler han explorado cómo la marginación social afecta la identidad masculina, generando a menudo una “hipermasculinidad” como mecanismo de defensa ante la falta de poder real en la esfera pública o económica. Aquí, la masculinidad no se explica solo por el género, sino por la relación de opresión que ejerce el Estado o el mercado sobre ciertos grupos.

 

  1. Masculinidades alternativas o Nuevas masculinidades

 

En las últimas décadas, la psicología social ha documentado un desplazamiento hacia modelos basados en la corresponsabilidad, la cultura de paz y la expresión emocional. Estas no son simplemente una “moda”, sino una respuesta científica a las crisis de identidad que genera el modelo hegemónico (estrés, enfermedades psicosomáticas, aislamiento social).

 

Estas masculinidades se fundamentan en la Teoría de la Justicia de Género y buscan romper con el binarismo de dominación/subordinación. Proponen una identidad masculina que integra el cuidado (propio y de otros) y la renuncia a los privilegios del dividendo patriarcal para construir relaciones horizontales. Investigadores como Luis Bonino han trabajado sobre los “micromachismos” para ayudar a los hombres a identificar y transformar estas prácticas cotidianas en favor de una masculinidad más saludable y consciente.

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