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Fenómeno social endémico

Severo Cruz Selaez

La pobreza es un fenómeno social endémico, desde tiempos remotos. Ni los regímenes de tinte socialista, lograron acabar con ella. Prometieron igualdad, pero nunca la consiguieron. “Mucho ruido y pocas nueces”, como dirían. Sus caudillos se enriquecieron, en desmedro de sus pueblos. Algunos países socialistas, en la región, viven de la asistencia alimentaria, que ofrecen otros afines. El gobierno boliviano envío su parte en el pasado. Lo hizo mientras los gobernados sufrían. Acá no fue erradicada la pobreza, pese a la bonanza económica. Los gobiernos izquierdistas trabajaron por sus objetivos y se olvidaron de los pobres.
La crisis económica agudizó la pobreza en Bolivia. Crisis económica que tuvo su origen, en el agotamiento de los recursos gasíferos. Elevó el costo de vida, hasta las nubes. Fue un lujo consumir carne de res. La escasez de alimentos, fue alarmante. Personeros de EMAPA amasaron fortuna, con el hambre de la población. La falta de fuentes de trabajo, multiplicó el número de los informales. La costosa canasta familiar, provocó marchas de cacerolas vacías.
Una realidad que tiende a cambiar, gracias a la estabilidad económica. A la estabilidad del dólar. El precio de algunos artículos de consumo, ha bajado notoriamente. Ello se puede verificar, en los centros de abasto. Los sectores de escasos recursos, dejaron de ajustarse los cinturones. Existe la posibilidad de generar nuevos empleos, con el respaldo de la comunidad internacional. Se ha devuelto el poder adquisitivo a sueldos y salarios. Particularmente a la renta de los jubilados. Sería muy mezquino, decir lo contrario.
La crisis económica es el resultado de la ineficacia de los gobiernos de turno. Que priorizaron la actividad política, menos el rubro de la economía. Que buscaron perpetuarse en el gobierno, recurriendo al fraude electoral. Que se dedicaron a trabajar en beneficio de sus intereses y jamás en beneficio de los intereses del pueblo. Surgieron, en ese marco, los nuevos ricos, como afrenta a la gente pobre. Viven cómodamente con capitales en el interior y exterior del país. Sus nombres están debidamente inscritos en la memoria histórica. Se han olvidado el discurso rimbombante sobre los pobres y discriminados. Ya no les conviene manejar ese discurso, porque ahora viven otro status social, económico y político. Hoy tienen que cuidar los bienes mal habidos.
No se puede atribuir la crisis económica al actual gobierno. Ello sería un despropósito. Posiblemente haya tenido ciertas falencias, durante su gestión de cien días, las que podrán ser subsanadas, con voluntad política. Con vocación de servicio a la Patria y, particularmente, al pueblo boliviano. La tarea de reconstrucción nacional, no debe ser fácil ni divertida. Debe ser compleja, obviamente, teniendo en cuenta la maquinaria montada, durante dos decenios. Una maquinaria que está firmemente arraigada en el tiempo y espacio. Posiblemente sea engorroso, revertir esa situación.
En suma: Bolivia reconciliada y unida, logrará salir de la pobreza.

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