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UNA CASA A TU MEDIDA

Por: M.A. Arq. Cecilia Vania Burgoa Diaz

ceciliaburgoadiaz@gmail.com

 

Habitar un hogar no solo implica vivir en un entorno agradable a la vista, es ocupar un lugar que se vuelva una extensión de la persona, es decir, que acompañe rutinas, sostenga emociones y lo más importante, influya en la salud. Por estas razones, además de la estética, un buen hogar debe brindar bienestar a través del diseño de espacios ergonómicos.

La ergonomía conecta tres factores: El cuerpo, las actividades cotidianas y el espacio físico. Su objetivo es adaptar los espacios a las personas para favorecer confort, eficiencia y seguridad. Dentro de este enfoque, un factor esencial es la antropometría, la cual se refiere a las medidas del cuerpo humano y orienta el dimensionamiento de ambientes y mobiliario. En este contexto, las alturas, distancias y extensiones máximas de las extremidades del cuerpo resultan importantes porque determinan cómo nos movemos, nos sentamos o cargamos objetos en nuestras actividades cotidianas.

En la práctica, diseñar a medida no se limita a elegir medidas estándar, sino reconocer que cada persona tiene proporciones, capacidades y hábitos distintos que se hacen visibles al habitar. Por este motivo, cuando un espacio no responde a necesidades reales, aparecen señales comunes, como ser dolor de espalda o cuello, fatiga, posturas forzadas o movimientos repetitivos que con el paso del tiempo empeoran. En salud ocupacional se insiste en que la repetición, la fuerza y las posturas sostenidas aumentan el riesgo de molestias musculoesqueléticas. Para prevenir dichas lesiones es importante que el hogar también cumpla la función preventiva. (NIOSH, 1997; OMS, 2003).

Entre los elementos arquitectónicos que influyen directamente en la seguridad de un hogar, se encuentran las gradas, rampas, barandas y cambios de nivel. Los usamos tanto que el cuerpo se acostumbra a sus dimensiones y apoyos. Si estos faltan, son insuficientes o están mal resueltos, aumentan los tropiezos y caídas. A esto se suman factores ambientales igual de cotidianos, como ser la iluminación deficiente, pisos resbaladizos o recorridos estrechos.

Pensar ergonómicamente implica revisar el sistema completo: Persona-objetos-espacio y hacer ajustes concretos. Mejoras simples en casa pueden hacer la diferencia en la comodidad y seguridad. Por ejemplo, optar por sillas y mesas acordes a la actividad (escritura o computadora), superficies de trabajo a altura cómoda, almacenamiento accesible sin estiramientos extremos y pasillos de circulación con anchos suficientes y sin bloqueos. En diseño, la escala humana y sus proporciones han sido una guía histórica para proyectar con criterio (Neufert, 2013; Carvajal García, 2020).

Concluyendo, una casa a tu medida no es el más costosa ni la más atractiva a la vista, es la que te permite vivir tu día con menos tensión, más seguridad y mayor bienestar por estar pensada para la vida cotidiana.

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