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Barcazas naufragan en mar de corrupción

Hace algo más de tres meses, nuevas autoridades declararon que no iban a permitir actos de corrupción y que los autores de ese mal irían a parar a la cárcel y recibir otras sanciones. El más vehemente proclamador de esa medida fue el vicepresidente Edmand Lara, con motivo de su ascenso al cargo que ahora ostenta.
Al respecto, recordemos que durante el gobierno de Evo Morales Ayma, en 2009, la Empresa Naviera Boliviana (Enabol) pagó, según voceros oficiales, alrededor de 21 millones para comprar 16 barcazas chinas y dos empujadores, pero sin boleta de garantía. Para esa compra fue contratada una empresa coreana que, al no poder cumplir con el contrato, lo transfirió a un astillero chino, donde por falta de pago por almacenamiento, las barcas casi son embargadas. Además, las barcazas se deterioraban por las condiciones climáticas.
En este caso nuestro país perdió una cantidad notable de dinero y, de acuerdo con informes del gobierno de entonces, algunos funcionarios fueron sancionados y sentenciados –muchos años después–, mientras que otros lograron evadir a la administración de justicia.
No se debe olvidar que este asunto de las barcazas fue motivo de frecuentes reclamos y denuncias. Pero hasta ahora no se sabe cuánto dinero fue recuperado, por lo que se espera más información, más aún cuando los nuevos gobernantes proclamaron una tenaz lucha contra la corrupción y que todos los responsables serán apresados sin tardanza.
En tal sentido, cuando los dos máximos hombres de Estado juraron a sus cargos, hicieron hincapié en que reducir la corrupción sería su principal objetivo y que para ello no dejarían títere con cabeza.
Por otro lado, se insistió en que se procedería a la “reforma de la justicia”, sin que se sepa si se procederá solamente a cambiar la administración de justicia, pues son temas muy diferentes que no pueden ser mezclados en una sola bolsa.
Sim embargo, la cuestión de hacer urgentes reformas sigue entre los primeros puntos de la agenda del gobierno actual y solo espera que se presente la oportunidad para emprenderlas. Lo evidente es que numerosos problemas no le permiten todavía salir del embrollo que dejaron la autocracia de Evo Morales y la jauría de oportunistas que mediaron durante veinte años en las altas cumbres del gobierno. Y como “tiempo que pasa, pruebas que desaparecen”, es urgente hacer una auditoría a todos los casos de corrupción en lo que estuvieron involucrados los gobiernos masistas.
En todo caso, la candente cuestión de las barcazas chinas debería figurar entre los primeros asuntos a ser totalmente esclarecidos por el nuevo orden de cosas que vive el país. Más si varias veces el nuevo primer mandatario definió a la situación en la que se encuentra Bolivia con conceptos como “cloaca”, “país tranca”, “el país más atrasado de América Latina”, sin contar lo referido a que han sido paralizados los engranajes del aparato productivo.

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