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El sistema de partidos

Eric L. Cárdenas del Castillo

En las sociedades que están organizadas bajo los principios democráticos, la ciudadanía elige a sus gobernantes a través de los partidos políticos, que son organizaciones de individuos que buscan la toma del poder político, para poner en práctica sus “idearios y programas”. El origen semántico lo encontramos en el latín: “partitus o pars”, es decir parte, pues son parte del todo en la sociedad. Partes que corresponden a las diversas tendencias de pensamiento político que sostienen.
Los partidos ya aparecieron en la antigua Grecia, y a través de la historia, en especial desde el Renacimiento, hasta convertirse en intermediarios entre el poder político y la sociedad civil. En las sociedades democráticas se da una pluralidad de partidos o también el bipartidismo o la aceptación de solo dos partidos, como sucede en Inglaterra y Estados Unidos. En los regímenes autoritarios, se da el unipartidismo, es decir un solo partido, para uniformar el pensamiento político, como sucede en los regímenes comunistas y fascistas, y en las dictaduras inspiradas en esas corrientes de pensamiento.
Es por medio de los partidos políticos, que se establecen los gobiernos, y en consecuencia la ocupación de funciones en el aparato administrativo del Estado, así como en la representación legislativa, indudablemente por la vía del voto de la ciudadanía en elecciones. Los partidos ganadores ejercen el poder por un tiempo delimitado en las normas constitucionales y los perdedores hacen de oposición, en especial desde el Órgano Legislativo, a través de los mecanismos que les brinda la norma, como las peticiones de informe e interpelaciones que pueden concluir en aprobación o censura. Ésta última, en legislaciones pasadas, provocaba la renuncia de la autoridad censurada.
En una sociedad democrática, se da el sistema de partidos, donde deben ser cumplidos los requisitos que señalan las normas sobre la organización de partidos, como número de militantes, doctrina y programa de gobierno, autoridades elegidas, oficinas y centros de reunión establecidos, etc. También pueden perder su personalidad jurídica, por no participar en actos electorales o no obtener un porcentaje de votos en elecciones.
En nuestra historia, los partidos como tales se organizaron a fines del Siglo XIX, como el partido conservador y el liberal, pero fue luego de la guerra del Chaco (1932-1935) que se organizaron nuevos partidos, como la Falange Socialista Boliviana (FSB), el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), el Partido Obrero Revolucionario (POR), el Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR) que luego se convirtió en Partido Comunista. Pervivieron hasta la Revolución Nacional el saldo de partidos de las primeras décadas del Siglo XX, aglutinados en el Partido de la Unidad Republicano Socialista (PURS).
En 1954 aparece el Partido Social Cristiano, luego Demócrata Cristiano; en las últimas décadas del Siglo XX, se organiza la Acción Democrática Nacionalista (ADN), el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), el Movimiento al Socialismo (MAS) y otros partidos de escasa trascendencia. Fue el largo régimen de gobierno del Movimiento al Socialismo, que debilitó a los partidos con la pretensión de ser el único vigente, descabezando a sus dirigentes y manteniendo una pálida oposición en la Asamblea Legislativa.
En este tiempo de retorno a la vigencia del estado de derecho y la democracia (como se pretende), luego de la derrota de los saldos del populismo al socialismo, se ha presentado una suerte de explosión de partidos y grupos políticos, en especial para las elecciones de gobernaciones y alcaldías, con más de 139 grupos políticos y miles de candidatos a ocupar funciones en los gobiernos sub nacionales.
La reposición del sistema de partidos, con definiciones ideológicas claras, programas de gobierno ajustados a la realidad nacional y que apunten a la solución de los problemas que aquejan a la ciudadanía, con líderes y dirigentes preparados, se hace una necesidad a fin de proyectar un futuro promisorio para las nuevas generaciones, que demandan ideas claras y propuestas posibles. Es el reto de los actuales gobernantes y los que vendrán en los gobiernos subnacionales.

El autor es Abogado, Politólogo, escritor y docente universitario.

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