Cuando tienes tiempo para caminar y si eres observador – un tanto para dejar de ser esclavo de tu celular –, una opción habrá de ser visitar un centro comercial, aunque vayas “a abrir la boca”, en señal de quedar impresionado por algo extraordinario e inesperado (ante la gran oferta como parte de la sociedad de consumo) de lo que perciben tus sentidos, priorizando el ver.
Sentarte a tomar un helado, permite identificar hasta cierto punto el parecido de las personas, dados determinados rasgos comunes – aplicando las leyes de la genética (1) – en su físico; qué decir del vestir, donde lo común es que ya no suele apreciarse la diferencia entre las edades, como es el caso de los jeans deteriorados; cabellos con tintes que rompen la barrera de los tradicional: azul, verde, combinaciones que envidiarían a cualquier pintor experto en colores pasteles.
Parejas que caminan de la mano, en señal de amor; otras que no lo hacen, dada la posibilidad de separarse, pues ella entra a una tienda y él espera pacientemente (¿o impaciente?) afuera (tal vez como señal silenciosa de protesta, ante posibles gastos que pueden afectar la cartera o las tarjetas, por las compras de ella).
En final de semana, vemos a familias que salen a dar un recorrido por los pasillos del centro comercial, donde los niños (as), descargan su energía subiendo y bajando de un piso a otro, vía escaleras eléctricas.
No puede faltar el sector gastronómico, donde más allá de las diferentes especialidades que distinguen a unos puestos de otros, por gusto, olor, visión, tacto y sonido, se mueven muchas personas que laboran como hormigas, con el afán de brindar un excelente servicio.
Justamente – ya una vez deglutido un cremoso helado – centré mi atención en el hervidero de personas moviéndose en un restaurante en particular, al cual había asistido en dos ocasiones: a) Para la celebración de un cumpleaños. b) Para atender a unas amistades que por trabajo visitaban el país. Más allá del ir y venir de meseros, servidores, corredores (2), visualice – casual y particularmente – a quien era la anfitriona (3), cuyas habilidades laborales y blandas, las manejaba de forma extraordinaria: «¿cuántas personas son…?»; «en breve serán atendidos, muchas gracias»; «por favor, me acompañan»; «que disfruten su estancia…».
A la par con su comunicador portátil (walkie-talkie) interactuaba (supongo con otros) con el propósito de agilizar la disponibilidad lo más dinámicamente posible.
Me acerqué a ella, me identifiqué como un cliente ocasional, pero que casualmente había sido atendido por su persona; le solicité hablar con su administrador o gerente y su rostro mostraba incertidumbre, «¿hice algo mal?».
Al llegar “su superior”, le plantee al mismo de forma concisa, el excelente desempeño de la anfitriona. El jefe fue receptivo, su respuesta fue «gracias»; sin embargo, la de ella fue más amplia, «¡gracias, jefe!», a lo que respondí: «¿jefe?, no, sencillamente soy Ernesto»; me despedí con una sonrisa, la de ella era más amplia.
Por lo visto, hay personas cuya entrega es total en su labor cotidiana, sin esperar reconocimientos, pero creo que de vez en cuando es necesario realizar un alto y hacerlo.
Notas
1) Conocidas como las leyes de Mendel. Son el conjunto de reglas básicas sobre la transmisión por herencia genética de las características de los organismos progenitores a su descendencia. Gregor Johann Mendel (1822-1884) fue un fraile agustino católico y naturalista.
2) Este es un puesto de trabajo que suele estar presente únicamente en restaurantes grandes y de prestigio. El corredor ayuda a que el trabajo del mesero o servidor sea más eficiente, porque se encarga de sacar la comida de la cocina y servirla al cliente lo más rápido posible.
3) Un anfitrión o anfitriona de un restaurante es una persona que se dedica a recibir a los clientes y ubicarlos en sus mesas correspondientes. Quienes ocupan esta posición tienen un diagrama de la distribución de las mesas, asientos y secciones del establecimiento para garantizar que los servidores o camareros trabajen de forma organizada y eficiente.
El autor es Licenciado en Ciencias Pedagógicas.
