El nuevo ciclo político, recibe el respaldo externo. En hora buena. Una actitud solidaria que contribuirá, para que Bolivia reconstruya su destino. Que ayudará, en gran medida, para que el pasado no retorne. En un tiempo que difiere, en definitiva, de las baladronadas socialistas. Se inscribirá como el logro del esfuerzo nacional y de quienes lideraron tales acciones. Que fueron electos democráticamente y con un importante apoyo electoral. Amigos de la libre empresa y de la mayor potencia democrática del planeta. Luego de una experiencia política fallida, que marcó el retroceso en todos los aspectos.
Pero hay gente que se rasga las vestiduras ante ese hecho. Son aquellos que usufructuaron del Poder desde el 2006. Que nos dejaron un país en ruinas. Que no tuvieron la decisión ni la capacidad, para asumir el cambio que tanto se requería, para construir país. Y nada menos durante 20 años. Les ha fallado el cálculo político. Quisieron perpetuarse en el Poder, pero fueron “relocalizados” ignominiosamente. Estuvieron estrechamente vinculados a las dictaduras de la región. Pasaron a la historia absolutamente deteriorados.
Gracias al respaldo externo resurge la esperanza, el optimismo y las ganas de cambiar el rumbo de la historia. Hacia un venidero que signifique prosperidad y desarrollo sostenible. Que posibilite estabilidad económica, política y, además, plasme los anhelos de bienestar social. Que permita transformar el rostro del país, incrementando módulos educativos, centros hospitalarios y mejorando la infraestructura caminera. Generando empleo para evitar la diáspora de la juventud boliviana. Ofreciendo condiciones óptimas de vida. La ciudadanía ha reiterado su predisposición para secundar dichos propósitos de capital importancia. Ha asimilado, en consecuencia, las pautas del nuevo ciclo político. Es que en los últimos tiempos fue frustrada, en sus aspiraciones de alcanzar mejores días. Solo unos cuantos se enriquecieron, en nombre de los pobres. Y la corrupción hincó sus dientes de león, en la carne de la administración pública. Pruebas al respecto abundan.
La coyuntura nos exige redoblar esfuerzos para que Bolivia crezca y se desarrolle. En armonía con los tiempos que se imponen. Aprovechando el respaldo externo y el trabajo, la producción y la predisposición de quienes priorizan el progreso boliviano. Que aman a Bolivia, sobre todas las cosas. Somos once millones de bolivianos, distribuidos en el oriente y occidente, que podemos empujar la carreta hacia los derroteros del cambio, por el bien común, obviamente. Población nacional que ha ratificado, en consecuencia, madurez política, que nos permitirá construir un mundo excepcional, para vivir acorde con las conquistas del momento histórico. Y que Bolivia sea, asimismo, el punto de encuentro de inversionistas extranjeros, que creen en nuestro país y que están dispuestos a reactivar la economía nacional.
En suma: Bolivia, favorecida con un valioso respaldo externo, ingresará decididamente a un nuevo ciclo político, con el propósito de ejecutar mayores obras, en beneficio de todas las regiones del país. Abrigando importantes proyectos para el desarrollo sostenible.
Respaldo externo
Severo Cruz Selaez
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