Si bien el Gobierno busca formalizar a gran parte de los emprendimientos, los pequeños emprendimientos informales esperan ajustes a los incentivos para la formalización de sus actividades económicas y recibir los beneficios del mismo.
El microempresario Rodrigo Garvizu Meza hace algunas observaciones, pues si bien la propuesta era buena, se debía afinar el mismo para consolidarlo.
Los microempresarios no piden estar al margen del pago tributario. Solo plantean que éste sea lo más equitativo posible, sostiene.
Así, se sugiere un impuesto del 3%, del que la tercera parte se destine para la cobertura de salud, que proteja al microemprendedor y su familia.
También se observa que dos años es poco tiempo que se concede a los microempresarios para que se consoliden y pasen a la categoría del Régimen General, donde sus obligaciones tributarias subirán al 13 +3+25= 41%, cuando, además, estos emprendedores adquieren sus insumos y materias primas de proveedores que no dan factura por sus ventas, por lo que sus gastos no serán deducibles, observa.
Si bien en el DS 5503 estaba la propuesta gubernamental, la misma fue abrogada, y ahora recién empezarán a trabajar en una nueva normativa, que más apunta a proyecto de ley.
Pero el emprendedor recuerda que esa norma, con similares características, no es la primera en intentar dar un tratamiento especial a los microempresarios marginados de la legalidad.
Un intento similar encontramos en el Decreto Supremo N° 4298, del 24 de julio de 2020, del gobierno de Jeanine Añez Chávez, cuyo Capítulo II “Sistema tributario de apoyo al emprendimiento”, tiene características similares al contenido del DS 5503.
Estadísticas oficiales muestran que, en la actualidad, solo el 15% de los trabajadores forman parte de la economía formal. El resto o es empleado de microempresas informales o es un microempresario informal, sobreviviendo como puede.
Pequeños empresarios esperan ajustes a incentivos para formalizarse
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