Hace unos días, los ministros de Economía e Hidrocarburos, Gabriel Espinoza y Mauricio Medinaceli, insinuaron que el decreto 5503 representa el inicio de una nueva etapa para Bolivia. Sin embargo, la respuesta del sector obrero ha sido contundente: no hay tregua sin abrogación. El uso de dinamita y petardos en el centro paceño, sumado a enfrentamientos con fuerzas del orden, refleja un nivel de tensión que pone a prueba la capacidad de gestión del Ejecutivo. En los últimos días, el centro paceño estuvo bloqueado, generándose un tráfico irregular por calles adyacentes y mucho perjuicio para los transeúntes que necesitan llegar a sus fuentes de empleo.
Mineros cooperativistas y la COB han ido protagonizando violentos enfrentamientos con la Policía. Pero habría que preguntar a aquellos sectores sociales qué propuestas tienen para salir de la crisis. ¿Por qué no exponen al país abiertamente las posibles salidas a la crisis, si las tienen? Para ello, se podría convocar a los diferentes sectores sociales descontentos a una reunión técnica para proponer soluciones y se podría llevar a cabo la realización de reuniones de negociación públicas y televisadas por todos los medios que quieran asistir. Esto rompería la confusión de los acercamientos previos, donde sectores como los transportistas y mineros cooperativistas lograron acuerdos parciales en mesas de trabajo cerradas.
¿No puede la población en general conocer directamente las opciones técnicas que los trabajadores proponen frente a la eliminación del subsidio? ¿No sería más democrático televisar aquellas reuniones, con el fin de que la gente sepa qué es realmente lo que se plantea como salida a la crisis económica? Una transmisión en vivo obligaría a ambas partes a centrarse en argumentos económicos, técnicos y sociales, que serían puestos a consideración de todos.
Los dirigentes mineros han refrendado sus posiciones; una reunión pública entre ministros y sectores sociales validaría si las propuestas gubernamentales realmente responden a las necesidades del pueblo. Y la paz social se haría más posible.
El país no puede permitirse un bloqueo indefinido en un momento de particular fragilidad económica. Por otra parte, no se puede pasar por alto que en tiempos del MAS los sindicatos se acostumbraron a salirse con la suya cuando algo no les gustaba, lo cual no puede ser en un Estado de derecho, pues el bien común, y no el de los sindicatos, está por encima de los intereses particulares. La propuesta de llevar el debate a las pantallas de televisión no es un capricho sensacionalista, sino una herramienta de pacificación democrática. Si el Gobierno confía en la necesidad técnica del decreto 5503 y la COB en la validez de sus reivindicaciones, ambos deberían aceptar que el debate se dé de cara al país. Solo así se podrá transitar de la explosión social en las calles a una solución estructural que garantice la paz social en el año 2026.
Si las tiene, que la COB exponga sus propuestas
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