Lic. María Luisa Ticona Pardo Nutricionista -Dietista U.M.S.A. cel. 69969618
Las personas que padecen de este mal han desarrollado una tolerancia a la insulina, lo que hace que la hormona sea menos eficaz.
Como resultado, se necesita más insulina para persuadir a las células grasas y musculares a que absorban la glucosa y al hígado a que continue almacenándola.
En respuesta a esta resistencia a la insulina del cuerpo, el páncreas libera más hormona para mantener las células energizada y controlar los niveles de glucosa en sangre dentro de un rango saludable.
La capacidad del páncreas para aumentar la producción de insulina significa que la resistencia a la insulina por si sola no presenta síntomas al principio, sin embargo, a medida que pasa el tiempo esta situación va empeorando y las células beta pancreáticas que producen insulina pueden desgastarse.
Finalmente, el páncreas ya no produce suficiente insulina para superar la resistencia de las células. El resultado son niveles más altos de glucosa en sangre y, en última instancia, prediabetes o diabetes tipo 2.
Las funciones de la insulina en el organismo además de regular los niveles de glucosa en sangre y se cree que los efectos de la resistencia a la insulina van más allá de la diabetes. Algunas investigaciones han demostrado que la resistencia a la insulina, independientemente de la diabetes, está asociada con las enfermedades cardiacas.
Factores que pueden influir a la resistencia a la insulina podemos mencionar el estilo de vida, el sedentarismo, él sobrepeso o la obesidad, probablemente el exceso de tejido graso puede causar inflamación, estrés fisiológico u otros cambios en las células que contribuyen a la resistencia a la insulina.
La pérdida de peso, realizar ejercicios mantenerse activo y cambios en los hábitos alimentarios puede coadyuvar esta situación.
“NUTRICIONISTA CUIDANDO TU SALUD”
