El objetivo inmediato del gobierno entrante, es reconducir la Patria en ruinas. Ratificando la vocación de servicio incondicional. Restañando sus heridas provocadas por despropósitos de orden político. Aceptando los retos de la coyuntura, que son tan cruciales y decisivos. Tomando medidas que contribuyan a la reconstrucción nacional. En la histórica perspectiva de promover progreso y engrandecimiento de Bolivia. Y desarrollo sostenible, como señalan algunos. Dejando de lado las suspicacias. Aprovechando la paciencia, la tolerancia y el respaldo ciudadano, que puede variar de un momento a otro. El cambio no se logrará de la noche a la mañana. Tampoco será sencillo. Lo bueno es que se puso la piedra fundamental.
Inmerso en la problemática nacional, asume la apertura económica. Levanta los impuestos a las grandes fortunas. Con ello buscaría que retorne la inversión nacional y extranjera, el ingreso de dólares y la generación de nuevos empleos. Estuvo buscando, además, recursos para los damnificados de Samaipata. Redujo ministerios y viceministerios. En una línea de austeridad. Se esfuerza por atraer dólares y regularizar la distribución de combustibles. Intentará identificar a quienes saquearon las arcas del Estado. Particularmente en el área de hidrocarburos. Pero la canasta familiar aún se mantiene en las nubes, los sueldos y salarios están deteriorados. Lo mismo sucede con la renta de los jubilados. Muchos sectores esperan se hagan realidad las otras ofertas electorales. El incumplimiento rayaría con la demagogia barata.
Oposición siempre hubo. La revolución nacional tuvo de opositores a comunistas, trotskistas y falangistas. Quienes no se cansaban de cuestionar sus medidas. Pero las conquistas fueron irreversibles. No hubo, hasta el momento, un gobierno que haya superado tales logros. Ni entre el militarismo ni el civilismo. Por ello es necesario construir hitos históricos.
Es cierto que los enemigos conviven con quienes alientan una causa. Con quienes trabajan denodadamente por alcanzar metas de cambio. Sin escatimar esfuerzos ni sacrificios. Sin prestarse a las manipulaciones. Sin propalar incoherencias que confunden a la ciudadanía. Trabajan de buena fe. Mientras los supuestos amigos, cumplen, al pie de la letra, con el libreto de sus mentores. Hay quienes respiran por la herida. Desearían nuevas elecciones. Por ello buscan pelos en la sopa. No les interesa Bolivia. Pero los tiempos han cambiado, no son propicios para golpes ni para sucesiones constitucionales. La democracia adquirió un cauce histórico.
Bolivia está en la mira de muchos países, prestos para ayudarla, en el nuevo ciclo político. Posiblemente son de tendencia democrática. Pero algunos cuestionan y rechazan tales actitudes de solidaridad. Son sectores aleccionados ideológicamente. Preferirían que Bolivia permanezca aislada e invisibilizada. Porque solo de esa manera impondrían sus designios. No les conviene una apertura hacia el mundo, porque eso significaría el final de sus actividades.
En suma: vemos cambios, en hora buena.
El objetivo inmediato del nuevo gobierno
Severo Cruz Selaez
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