El uso de la tecnología en la vida de los estudiantes ha provocado la reducción de libros en los hogares. La digitalización ha transformado el acceso a recursos educativos y ha configurado el nuevo panorama de aprendizaje, de acuerdo con Ismael Sanz Labrador.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) acaba de publicar un paper de la serie PISA in Focus, en el que analiza los cambios en la disposición de libros y software educativo de los jóvenes de 15 años entre 2015 y 2022. El estudio revela cómo la digitalización ha transformado el acceso a recursos educativos, configurando un nuevo panorama para el aprendizaje, con implicaciones tanto positivas como negativas para los estudiantes, señala el doctor en Economía Aplicada en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), España, Ismael Sanz, publicado en la página blog.funcas.es.
A nivel mundial, organismos internacionales señalaron que los estudiantes pierden la capacidad de comprender la lectura, pero también en otras materias la situación no está de las mejoras.
En Bolivia, un estudio mostró que los estudiantes pierden en conocimientos, pues pocos pueden resolver problemas de matemáticas y también en lectura no andan bien, pues la comprensión no es una de las virtudes de los mismos.
La disminución
de libros en el hogar
El experto español sostiene que tradicionalmente, la cantidad de libros en el hogar se ha considerado un predictor clave del rendimiento académico y de la formación cultural de los estudiantes.
“Pues bien: desde 2015, el número de libros en los hogares de estudiantes de 15 años ha disminuido, considerablemente en los 59 países y economías participantes. Según el informe, la proporción de estudiantes que tiene menos de 10 libros en casa aumentó del 19% en 2015 al 26% en 2022, una tendencia especialmente pronunciada en países de América Latina. Al mismo tiempo, los hogares con más de 100 libros se han vuelto menos comunes”, explica.
La disminución del número de libros físicos en el hogar puede incidir negativamente en la formación cultural y académica de los estudiantes, si atendemos a la relación entre el número de libros en casa y el éxito académico y el desarrollo socioeconómico demostrada por investigaciones previas, complementa.
Señala como ejemplo un informe anterior también de PISA, Lectores del Siglo XXI, que los lectores más competentes suelen preferir leer en papel o equilibran el tiempo entre formatos impresos y digitales, optimizando su uso de la tecnología según la actividad, como leer noticias en línea o realizar tareas escolares.
Aumento del
software y otros
recursos digitales
El artículo señala que, en paralelo a la disminución del número de libros, el acceso a software educativo ha aumentado de manera considerable. “En 2015, el 53% de los estudiantes tenía acceso a estos recursos, cifra que subió al 74% en 2022. Este incremento se debe, en parte, a la aceleración de la digitalización durante la pandemia de covid-19, que impulsó a muchos hogares a adoptar herramientas digitales para la educación en línea”, agregó.
Además, el acceso a Internet y a ordenadores para el estudio se mantiene estable y ampliamente disponible, aunque los recursos en papel, como los diccionarios, han disminuido. En 2015, el 92% de los estudiantes tenía un diccionario en casa, mientras que en 2022 esta cifra descendió al 80%. Esta reducción refleja la preferencia por diccionarios en línea y otras herramientas digitales.
Beneficios y riesgos
en el aprendizaje
El uso de software educativo puede complementar la enseñanza tradicional y ampliar las oportunidades de aprendizaje. Sin embargo, los recursos digitales no siempre tienen un impacto positivo en el rendimiento académico. Según el informe que reseñamos de PISA in Focus, un tercio de los estudiantes afirmó que se distrae en clase con estos dispositivos, lo que afecta a su rendimiento, especialmente en asignaturas como matemáticas, detalla.
Ante esos cambios, la OCDE sugiere que las políticas educativas deben ayudar a las familias a encontrar un equilibrio adecuado entre los recursos tradicionales y digitales, siendo fundamental el apoyo a los estudiantes en el uso efectivo de la tecnología para que realmente contribuya a mejorar sus habilidades y su rendimiento académico, indica el autor del texto.
Adaptarse al cambio
sin perder lo esencial
En definitiva, el PISA in Focus de 2024 plantea que, si bien los libros siguen siendo un recurso educativo clave, su presencia en los hogares disminuye, reemplazada en parte por herramientas digitales. No obstante, el uso de estas tecnologías en el aprendizaje requiere una supervisión cuidadosa para evitar consecuencias negativas en el rendimiento y la salud de los estudiantes.
