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El pluralismo, otro cáncer constitucional

Desde que fue dictada en 2009 la actual Constitución Política, todos los aspectos principales de la vida del país, quedaron sometidos a mecanismos pluralistas. El Estado, la justicia, la economía y otros son pluralistas. Todo debe ser visto bajo esa lupa. Es más, el absurdo está establecido en lo que expresa el primer artículo de la CPE vigente.

Esa parte del texto dice: Artículo 1.- “Bolivia se constituye en un Estado Unitario, Social, de Derecho Plurinacional comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomía”. “Bolivia se funda en la pluralidad, el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país”.

De esa manera, Bolivia ya no es Nación, sino Estado Plurinacional, por lo que todas sus instituciones funcionan con el sistema pluralista, el cual ni siquiera fue objeto de sugerencias. Más aún, los constituyentes ni siquiera consideraron hacerlo. Pero el pluralismo es una concepción contrapuesta al monismo, según el cual todo lo existente consta de un conjunto de esencias aisladas y heterogéneas irreductibles a un principio único. En ese sentido, el pluralismo tiene un carácter y objetivos anarquistas, destructivos.

Para demostración objetiva de esa apreciación veamos dos casos de pluralismo, en economía y justicia. En el primer caso, el pluralismo económico propone que en la economía boliviana deben coexistir feudalismo, capitalismo, populismo, socialismo, comunismo, etc. En esa forma, varios sistemas se encuentran en un mismo plano y todos ellos combaten por imponerse exclusivamente. Se trata de una guerra de sistemas que está produciendo el colapso de Bolivia. Al estar en lucha, provocan caos y división del país en sistemas.

Y el pluralismo judicial es también perjudicial. En efecto, implica que en el país deben coexistir justicia comunitaria, colonial, capitalista, comunitaria, etc. Pero son sustancialmente distintas. Cada una de esas justicias busca ser dominante y se encuentran en contraposición, en teoría y en la práctica. Por ello autoridades judiciales se “rompen la cabeza” al intentar aplicarlas.

Ese embrollo está vigente porque la Constitución lo impone. Tal pluralismo ha creado enorme confusión que está destruyendo a Bolivia en forma sistemática. Pero no se trata simplemente de denunciar y enfrentar a ese pluralismo, sino que es necesario indicar lo que hay que hacer, que es eliminarlo, planteando no solo la reforma de la Constitución, sino su cambio total, por otra mediante una Asamblea Constituyente.

En vista de que ese “pluralismo” no se adecua a la realidad, resulta imprescindible que sea erradicado de una nueva Carta constitucional, ya que está causando una serie de problemas e impide la gobernabilidad y el progreso del país. Al flamante gobierno liderado por el presidente Rodrigo Paz le toca hacer esta tarea para que Bolivia dejé atrás las nefastas consecuencias del populismo gobernante de veinte años anteriores.

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