La irrupción de las tecnologías se ha acentuado a partir del año 2010 y ha trascendido a otras esferas, como la robótica, para el desarrollo de la ingeniería, la comunicación, entre otras. Su contribución también ha sido sustantiva en otros ámbitos, como las ciencias sociales. Y precisamente en el campo que merece atención especial y que es la parte central de este artículo, es su aporte a las ciencias jurídicas.
La inteligencia artificial (IA) se ha incluido vertiginosamente en el desarrollo de la práctica jurídica, y en menor vigor en el de la investigación jurídica. Sus bondades han tenido un impacto significativo en diferentes campos del Derecho. Aquí corresponde abrir un entretelón para desarrollar y explicar su aporte al campo del Derecho Notarial, en ser una herramienta para coadyuvar a las notarías de fe pública.
Su alcance está inmerso en hacer que la función notarial sea efectiva, evitar las reescrituras y la pérdida de tiempo en obtener y organizar la documentación protocolar y extra protocolar, lo que conllevará, por un lado, que el trabajo del notario sea efectivo y organizado y, por otro, que los clientes sean atendidos en el menor tiempo posible.
Ahora toca entrar en materia, cómo la IA puede ser aplicada al notariado. En mi trayectoria profesional, considero que todos los notarios, se han enfrentado a reescribir manualmente mediante una PC, el texto de los documentos públicos y/o requisitos solicitados por el notario, para así extender el instrumento público notarial (documentos protocolares o extra protocolares). Asimismo tienen que volver a transcribir los archivos antiguos que se encontraban realizados a mano y fueron emitidos antes de su sistema, en el momento de emitir algún segundo traslado de testimonio notarial. Muchas veces nos ha demandado horas hacerlo, inclusive días. Este tipo de desgaste, solo es una muestra de lo tedioso que ha resultado trascribir, lo que perjudica seriamente la función notarial. Pero qué sucede si delegamos estas tareas a la tecnología, y precisamente es donde interviene la sigla ORC “Optical Character Recognition”, que significa Reconocimiento Óptico de Caracteres, que es un proceso que sirve para digitalizar los textos (output), a partir de la base de imágenes o símbolos (input).
Finalmente, quiero exponer y de manera impetuosa e imperativa, la necesidad que existe de promover la adopción de la IA en el derecho notarial, desde una fase temprana. Las universidades deberán asumir este encargo de desarrollar la IA en el proceso educativo del Derecho Notarial, para que en un futuro tengamos profesionales expertos con el manejo de un sistema notariado plurinacional con inteligencia artificial avanzada.
René Luis Tarqui Paredes es M.Sc.
