Entre los primeros anuncios del nuevo gobierno presidido por Rodrigo Paz Pereira, está el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos, después de 17 años de interrupción, que se produjo durante el gobierno del caudillo cocalero Evo Morales Ayma. Poco después, también se dejó entrever el posible retorno de la DEA (Drug Enforcement Administration), así como se manifestó que se contará con el apoyo de otros organismos internacionales dedicados a luchar contra el narcotráfico.
A pesar de las protestas de oficiosos “masistas” contra el retorno de la DEA, resulta muy difícil negar que el narcotráfico desde el año 2006 se ha expandido en el territorio nacional, particularmente porque el sector cocalero del Chapare ha tenido fuerte representación en el gobierno evista. En consecuencia, no ha sido posible llegar a la cantidad necesaria de erradicación de cocales en el trópico cochabambino. Además, han aparecido cultivos de coca en otras zonas, hasta en los parques nacionales. Por otra parte, también en el occidente han surgido cultivos de marihuana, con el uso de carpas solares y otros medios cada vez más sofisticados para fabricar drogas.
Es indudable que la cantidad actual de las plantaciones de coca no corresponde a la que es necesaria para el consumo tradicional. Y desde hace 20 años, poco han hecho los gobiernos de turno para erradicar la hoja excedentaria, particularmente la del Chapare, que, en gran parte, sirve para fabricar cocaína, pues no es apta para la masticación.
Recordemos que, en 2017, durante el gobierno de Evo Morales, fue cambiada la Ley General de la Hoja de coca, para dar curso a la ampliación de 12 a 22 mil hectáreas de cultivos. En 2023 la cantidad pasó de las 30 mil hectáreas. Por otra parte, cultivos de coca aparecen en otras regiones, hasta en reservas naturales.
Otras pruebas de la expansión del narcotráfico son los frecuentes descubrimientos de avionetas que salen de pistas clandestinas en zonas alejadas del oriente, que llevan grandes cantidades de cocaína, por un valor millonario. Pero muchas de esas naves no pueden ser interceptadas, a pesar de la compra de radares, pues no funcionan y por falta de equipos de interceptación en el aire. Además, son constantes los decomisos de toneladas de drogas dentro y fuera del país, así como aumentan hechos delictivos derivados de esa actividad ilícita, es decir, ajusticiamientos de involucrados en narcotráfico, por parte de sicarios.
Como se advierte, el narcotráfico crece porque los organismos de control nacionales se han limitado en los últimos veinte años a hacer esporádicas incursiones en zonas sindicadas de producción de coca y cocaína, como el Chapare. Lo peor es que, a raíz de los constantes descubrimientos de cargamentos de droga provenientes desde Bolivia, la imagen del país está empañada. Por ello se espera que, con el flamante gobierno, realmente comience una lucha eficaz contra el narcotráfico, con apoyo de organismo internacionales, porque este mal es transnacional y mueve enorme cantidad de dinero.
Apoyo internacional contra narcotráfico
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