En las elecciones generales de 17 de agosto de este año, la ciudadanía entre 9 candidatos, votó mayoritariamente por dos candidatos críticos al socialismo gobernante, que fueron a un balotaje, como determinan las normas. En esa segunda vuelta electoral, efectuada el pasado 19 de octubre, el pueblo en ejercicio de su soberanía para elegir a los gobernantes, votó por Rodrigo Paz Pereira, quien candidateó con la sigla del Partido Demócrata Cristiano (PDC) y en unos días se posesionará como presidente de la República (Estado Plurinacional) de Bolivia, junto a su acompañante de fórmula como vicepresidente.
La voluntad de los ciudadanos que votaron en esas dos oportunidades, con su voto derrotó a las dos fórmulas del populismo y afirmó su voluntad de cambiar al régimen de gobierno, que ejerció el poder político del Estado por casi dos décadas, en cuatro períodos presidenciales. Ahora el nuevo gobierno, atendiendo a esa voluntad general, deberá desde el poder implementar los cambios que necesita urgentemente el país, comenzando por solucionar la crisis económica agudizada por el precio del dólar, moneda que es inexistente en el Banco Central y en las calles, la falta de carburantes que importamos, y los déficits en todas las variables económicas.
El presidente electo en declaraciones a medios de comunicación nacionales e internacionales, ha expresado que no invitará a su posesión a los presidentes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, por ser regímenes no democráticos, lo que significa un cambio radical de la política exterior del régimen que dejará el gobierno, que estaba férreamente alineada con la corriente populista del socialismo del Siglo XXI. Esta declaración produjo que nuestro país sea separado de la Alianza Bolivariana de los Pueblos (ALBA), creada por impulso de Hugo Chávez Frías, en la que están regímenes de corte izquierdista.
En otra declaración, el candidato elegido para presidir el gobierno de la República (Estado Plurinacional), hizo conocer que no tomará en cuenta a las llamadas organizaciones sociales (antes movimientos sociales), como la Central Obrera Boliviana, Bartolinas, Interculturales y otras, que durante los gobiernos del Movimiento al Socialismo fueron parte del gobierno y percibieron recursos económicos, bienes inmuebles, vehículos y cuotas de poder en los órganos del Estado, en especial en el aparato administrativo estatal, viajes, viáticos y todo tipo de prebendas, a cambio de su respaldo al régimen.
El presidente electo a viajado ya dos veces a Estados Unidos en procura de obtener créditos y respaldo para encarar la aguda crisis que nos aflige a los bolivianos, tanto de organismos internacionales de crédito, como del gobierno estadounidense, lo que ha levantado las voces de condena de los reducidos grupos de socialistas, con su discurso del anti imperialismo y supuesta defensa de la soberanía y dignidad nacional. Nos preguntamos: ¿Por qué los países que conforman el ALBA no asistieron al régimen del MAS para encarar la aguda crisis?
En otra declaración, el presidente electo ha manifestado que se bajará el gasto corriente del gobierno, comenzando por la reducción del número de ministerios y, por supuesto, de la elevada cantidad de empleados y funcionarios de la administración pública, que demanda un cuantioso gasto al empobrecido Erario Público. Lo mismo debe hacerse con casi un centenar de empresas estatales deficitarias, que no aportan recursos, salvo algunas pocas. La mayoría de las empresas del Estado están mal administradas, tienen exceso de personal, y carecen de mercado, por sus altos costos.
En casi 20 años de gobierno populista, ha controlado todas las actividades del Estado, siguiendo el recetario del socialismo para ejercer la hegemonía del poder, controlando aun las organizaciones de la sociedad civil, las que fueron intervenidas o en su caso se crearon directorios paralelos. Los derechos humanos y otras libertades fueron restringidas, y el nuevo gobierno debe restablecer el “estado de derecho”, es decir, el cumplimiento de la ley, por gobernantes y gobernados, así como restablecer la institucionalidad del Estado y en el Estado.
Las labores del nuevo gobierno, son muchas y requieren de los profesionales más cualificados, para encarar el cuadro delicado al que nos ha llevado, una vez más en la historia, el socialismo criollo de corte marxista.
El autor es Abogado, Politólogo, escritor y docente universitario.
