Una persona que atiende expresa interés, vigilancia, curiosidad, meditación y análisis. ¡Cuántas cosas se puede lograr si un docente, un padre o madre de familia logra captar desde un comienzo a quien se dirige! Por otro lado, quien presta atención evidencia educación, consideración, respeto, urbanidad, cordialidad y agasajo.
¿Cómo captar la atención de niño, joven, adulto e inclusive mayor? La posible respuesta estaría en estrategias diferentes, para edades diferentes. Analicemos lo antes señalado.
Iniciemos con los más pequeños ¿de preescolar y primaria? Diría que son esenciales las actividades lúdicas. Lúdico es todo aquello relativo al juego, recreación, ocio, entretenimiento o diversión…
En los niños y adolescentes, un ejercicio lúdico es indispensable para su crecimiento personal y social, además de ser visto como una opción de ocio saludable. Sin embargo, más allá de la recreación, el método lúdico sugiere actividades formativas de acuerdo a la edad de los estudiantes, al contenido del currículo y a los valores educativos que se desee impartir.
Se ha demostrado que los mismos aumentan la autoestima, desarrollan creatividad y pensamiento, estimulan la socialización, entre otras.
¿Y en el caso de la televisión u otro recurso audiovisual? Hay instituciones educativas que apoyan a padres de familia y estudiantes para actividades en el hogar –denominadas trabajo no presencial– y que son de complemento o apoyo en el estudio.
El niño o niña al igual que en la escuela tiene un horario propio de la misma, para clases, recesos, juegos, alimentación, por lo que se tendrá que establecer en casa uno muy semejante, bajo el cuidado de un adulto. Es importante equilibrar su comportamiento con el estímulo –aunque no siempre– y sobre todo con mucha paciencia.
Como en el caso de un adulto, cuando selecciona en la tele o plataforma digital una serie o novela, los pequeños pueden hacer lo mismo, guiados y apoyados por padres o tutores.
¿Y qué pasa con los estudiantes de enseñanza media, preuniversitaria y universitaria? Con el aumento de la edad los intereses de las personas cambian, se suma un número de roles no presentes en la infancia, como es el caso de más responsabilidad, colaborar en el hogar, cuidado de hermanos menores, inclusive trabajar (informal o formalmente), que pudieran ser contraproducentes si el docente no logra identificarlos a tiempo y pueden conllevar a un fracaso académico. ¿Pero jugar a esa edad?
¡Por supuesto! Existe hoy una amplia diversidad de juegos aplicables a clases (presencial o tele presencial); por cierto, les cuento una anécdota: hace algunos años en una clase de maestría, una de mis actividades iniciales –un poco para relajamiento– les presentaba varios rostros (en diapositivas) de actores, actrices, músicos y de éstos últimos en particular les solicitaba para reconocerlos una canción “un tanto movidita”. A quienes coincidían, les invitaba a bailar y lo hacían. Se les premiaba con chocolates y… comenzábamos la clase.
En resumen: creo que alcanzaba para captar la atención. Por cierto, ¿lo logra usted, docente, maestra?
Cómo lograr atención
Ernesto González Valdés
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