En la antesala de la publicación de una investigación por el Bicentenario de Bolivia, el académico y analista, Fernando Untoja, señaló que Bolivia devino en un Estado fallido porque nunca logró constituirse en su pluralidad interna ni supo resolver sus contradicciones históricas, donde hasta el Estado Plurinacional llegó a instrumentar lo indígena y centralizar el poder, al igual que lo hacía el modelo colonial-republicano.
“El actual Estado plurinacional no es una superación del Estado colonial-republicano, sino su continuación invertida: reproduce la fragmentación; instrumentaliza el discurso de lo indígena para negar las identidades aymaras, quechuas y guaranís; y mantiene intacto el control centralizado del poder”, publicó Untoja en su blog personal, replicado en su cuenta de X.
En su lectura, el país nunca logró constituirse en su pluralidad interna, sino que disfrazó sus contradicciones internas con narrativas como la del Estado plurinacional, sin realmente superar los fundamentos excluyentes de viejos modelos como el liberalismo, el nacionalismo o el propio socialismo.
La investigación sugiere que el fracaso del Estado boliviano está lejos de ser explicado por gestiones ineficientes o una decadencia de las instituciones, sino que es más bien producto de una “larga historia de simulaciones políticas, exclusiones sociales y pactos impuestos desde arriba”.
En la introducción de su nuevo trabajo académico, el doctorado en ciencias económicas anuncia la próxima presentación de una investigación de seis capítulos dedicada al “Bicentenario del Estado fallido”, a la que caratula como una “genealogía del colapso”: la mutación de un “Estado importado” en un país sin soberanía, que desde su fundación como república estuvo enmarcada en un modelo colonial importado.
“ESTADO FALLIDO”
En este sentido, Untoja cuestiona si puede considerarse que un Estado es fallido si nunca estuvo realmente fundado en sus propias raíces. “El Estado boliviano, desde su origen republicano, ha sido una forma importada: una estructura colonial revestida de legalidad moderna, sin un verdadero sustento en el tejido social, económico ni cultural del país”, agregó.
Untoja sostiene que Bolivia actualmente adolece de una disolución jurídica, donde han emergido poderes paralelos y se ha profundizado el conflicto étnico históricamente no resuelto. Como resultado de este panorama, según señala, el país atraviesa no solo una crisis política, sino una crisis de apego a la institucionalidad constitucional y una soberanía compartida.
En sus palabras, Bolivia es un país “sin contrato social ni pacto constitucional, un Estado que simula existir, pero que ha perdido su capacidad de ser”.

Foto: Archivo ABI
