El país requerirá de estabilidad política, para encarar proyectos de cambio. De acuerdos y puntos de coincidencia, para reordenar la maltrecha economía. De históricas decisiones, para acabar con la ineficacia. De un espíritu patriótico, para integrar oriente y occidente. Para reconstruir la imagen de Bolivia, de cara a un futuro más llevadero. Para avanzar hacia un desarrollo sostenible. Para dejar atrás los tiempos de la escasez de alimentos, de combustibles y de dólares. Luego de la segunda vuelta electoral, indudablemente. Sea quien fuere el nuevo mandamás, no tendría que tener cabida el continuismo y menos el retroceso. Tampoco la mezquindad ni el revanchismo.
El objetivo inmediato será lograr el reencuentro de la familia boliviana, en un marco de libertad de expresión y de acción. De reconciliación nacional, olvidando agravios y restañando heridas. Dejando de lado las frustraciones electorales. El propósito será alcanzar la convivencia civilizada. Honrando así la memoria de quienes hicieron posible la restitución de la democracia. Para devolver esperanza, a quienes lo perdieron. Para desterrar odios, inquinas, oportunismos e intrigas, que tanto daño le hicieron a Bolivia. Que frustraron sus deseos de mejores días, en dictadura y en democracia. Los gobernantes son aves de paso, que medraron con recursos fiscales. Aves de paso que levantaron vuelo, en el momento menos esperado. Mediante la convulsión social o el retumbar de las armas. La historia siempre se ha repetido.
Y no solo aquello, sino seguridad jurídica, para erradicar los avasallamientos a propiedades privadas. Para garantizar la actividad empresarial nacional y de la inversión extranjera. Con una apertura económica, que signifique abrirnos al mundo. Que estén en el escaparate internacional nuestros productos tradicionales y no tradicionales. Que despierten interés en futuros inversionistas. Sin ideologizar nuestros contactos ni asumir odiosas preferencias. Bolivia requiere y requerirá de inversionistas para avanzar.
Los futuros gobernantes deberán incrementar las exportaciones, mineras y agroindustriales. De una manera prioritaria, en el marco de la coyuntura actual. Se debe diversificar las exportaciones a fin de salir de la crisis económica. En función siempre de país. Buscando atraer divisas. Deponiendo actitudes partidarias y sectarias. La Patria debería estar sobre todas las cosas.
Hay quienes creen que Bolivia no tiene posibilidades para aumentar sus exportaciones y menos diversificar sus productos. Pero están equivocados. Bolivia tiene posibilidades para hacerlo. Tenemos recursos naturales tanto en el oriente como en el occidente. Lo que nos falta es voluntad política para dinamizar la producción respectiva. El próximo gobierno tendrá que tomar muy en serio y con mucha responsabilidad estos temas de interés nacional.
En suma: Bolivia requerirá estabilidad política y seguridad jurídica para promover un destino mejor de cara al Siglo XXI. Ahora la tarea estará en manos de quienes resulten electos en el balotaje.
Son aves de paso
Severo Cruz Selaez
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