Pude conocer de cerca, las vivencias y comportamiento de ciertos criminales que se apropiaron de bienes ajenos, lo que me llevó a investigar y reflexionar como auditor forense, para hacer esta contribución intelectual que hoy es muy necesaria en nuestra sociedad.
Considero que una auditoría forense, no solo se trata de dominar normas y metodologías; sino también requiere valentía para el cambio de mentalidad. Pensar cómo lo hace un criminal, sin perder la moral y ética profesional al hacer una auditoría forense.
De otro lado, es cierto que la inteligencia artificial (IA) y las herramientas de análisis de la información, como la documentación relevada, pueden detectar patrones anómalos, pero se necesita aún el criterio humano para interpretar esos hallazgos, analizarlos y hacer el reporte correspondiente. Allí resalta, además, la importancia de unir la inteligencia y conocimiento natural a la convicción espiritual de hacer el bien y reflexionar sobre el mal detectado. Es decir, en cómo lo haría un criminal, lo que contribuiría a diseñar controles preventivos más útiles para la planificación, evaluación y ejecución de una auditoría forense.
Me atrevería a plantear, así como cambia el mundo en lo moral y ético, que se apunte a consolidar equipos híbridos que combinen la rigurosidad de las auditorias tradicionales, con la intuición sobre quienes saben cómo quebrar sistemas y procedimientos.
Frente al avance complejo del mundo de la información y tecnología, la pregunta es: ¿Queremos auditores forenses que nunca hayan pensado como delincuentes o auditores que sepan exactamente cómo piensan ellos? Es decir, conocer la naturaleza para delinquir, la forma de concebir e imaginar delitos, con el objetivo de crear mejores estrategias y lograr que sea efectivo su cometido.
El auditor forense no debe ignorar el valor de esa naturaleza y mentalidad adversa, pues es mejor pensar como un ladrón para atrapar al verdadero ladrón. Tal planteamiento resulta incómodo y hasta atrevido, pero sin duda es esencial para conseguir efectividad y eficiencia en el desarrollo de una auditoria forense. Más en las circunstancias actuales, cuando la corrupción avanza sin atenuantes y su admisión es parte ya hasta de la vida diaria.
El autor es auditor financiero, docente emérito y consultor independiente de empresas.
