Imaginen elevarse suavemente sobre el río Mamoré, sintiendo la brisa cálida mientras la mirada se pierde en un horizonte infinito de verde selva amazónica y aguas caudalosas radiantes, contemplando desde arriba la frontera entre Guayaramerín Bolivia y Guajará-Mirim Brasil. No es solo una línea divisoria fronteriza, sino un abrazo de integración, costumbres comerciales consuetudinarias y belleza natural, que impulsa una idea fascinante que compartí, en una amigable charla, con la Unión Cívica Hijos de Guayaramerín, construir un teleférico binacional que una a nuestros pueblos.
Se preguntarán por qué un teleférico si ya se inicia pronto la construcción del puente internacional y también ya contamos con el dinámico transporte fluvial. Justamente esa es la magia, convertirnos en el único lugar con tres medios de conexión tan distintos, el puente para el comercio robusto, las emblemáticas catrayas y lanchas para la tradición viva y el teleférico para el turismo y la experiencia única, imponiéndose como un símbolo de progreso, una postal de modernidad en medio de la naturaleza desbordante, excepcional del lugar, complementando y potenciando todo lo que ya somos como pueblos tradicionalmente unidos.
Por eso, hacemos un llamado a todas las empresas privadas y públicas nacionales y extranjeras especializadas en la construcción de teleféricos, invitándolas a conocer esta idea, a estudiar nuestro terreno y a presentar sus propuestas para hacer realidad este sueño. Tenemos la oportunidad de crear algo extraordinario, de regalar a la frontera una joya de ingeniería que se funda con el paisaje y que una a las personas no solo para cruzar sino para volar juntas hacia un futuro de mayor integración y amistad. Guayaramerín y Guajará-Mirim lo merecen y juntos podemos lograrlo. ¡La unión es la fuerza!
El autor es Abogado.
