Queridos lectores, comenzamos a hablar sobre la importante relación entre salud mental y alimentación, la gastronomía es multidisciplinaria y los alimentos son los remedios de la naturaleza. Aprovecho para felicitar y agradecer la labor de las nutricionistas – dietistas, ya que el 11 de agosto de cada año en Bolivia, se celebra su día y un especial reconocimiento a una de las mejores en el país, dedicó su labor por más de 40 años y es mi mamá, la Lic. María Ángela Belmonte Coloma, con quien trabajamos en aporte para la salud en el país en tiempos de covid, uniendo esfuerzos, como para la elaboración del presente artículo.
La Organización de las Naciones Unidas, a través de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), reconoce que la salud mental es un componente inseparable del bienestar general y el desarrollo sostenible. Aunque no existe un ODS exclusivo para salud mental, ésta se integra dentro del ODS 3: Salud y Bienestar, que llama a garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos, en todas las edades.
En el siglo XXI, la salud mental se ha ganado el título de “el mal silencioso” o “el mal del siglo”, por su creciente incidencia y por el impacto profundo que tiene en la calidad de vida, la productividad y las relaciones humanas. Estrés crónico, ansiedad, depresión y otros trastornos afectan a cientos de millones de personas en todo el planeta, y se ven agravados por el ritmo acelerado, la desconexión social y, en muchos casos, la mala alimentación.
En este contexto, el Club de Leones Internacional, al cual pertenezco, ha anunciado que, a partir de este año, incorporará la salud mental como una de sus áreas de servicio prioritarias a nivel mundial. Su labor buscará no solo concientizar y desestigmatizar, sino también impulsar programas comunitarios que integren apoyo emocional, educación y hábitos de vida saludables, incluyendo la alimentación como herramienta clave para el cuidado del bienestar psíquico.
La alimentación no es un acto aislado; es una conversación continua entre el intestino y el cerebro. Esa autopista de señales bioquímicas que llamamos eje intestino–cerebro está pavimentada de neurotransmisores, bacterias benéficas y micronutrientes que influyen en la memoria, el ánimo y la resiliencia emocional. Una dieta rica en alimentos frescos, no procesados y cargados de antioxidantes y ácidos grasos esenciales puede ser una herramienta tan poderosa como cualquier terapia, especialmente en la prevención y el alivio de la ansiedad, la depresión y el agotamiento crónico.
Entre los ingredientes que aportan calma y claridad mental destacan, a nivel global, el salmón por su omega-3, el cacao puro por su teobromina y serotonina, las nueces por su magnesio, y la cúrcuma por su acción antiinflamatoria. En Bolivia, contamos con tesoros propios que no solo nutren el cuerpo, sino que acarician la mente. La quinua real, con su perfil de aminoácidos completo, es una aliada de la producción de serotonina. El amaranto o kiwicha, pequeño pero potente, brinda triptófano y magnesio, claves para el bienestar. La cañahua, resistente a la sequía, aporta proteínas y antioxidantes. La chirimoya, fruta de pulpa dulce y calmante, ayuda a relajar gracias a sus alcaloides naturales. El ají amarillo, además de sabor, estimula endorfinas que mejoran el humor. Incluso el tarwi o lupino andino, con sus proteínas y fibra, contribuye a una digestión que favorece un eje intestinal sano.
Así es que queridos lectores, comparto con ustedes la primera receta de una serie muy interesante, nadie está libre de algo relacionado, tal vez tengan algún familiar o amigo al que realmente le ayuda esta información.
ENSALADA ANDINA PARA EL ÁNIMO
(rica en triptófano, omega-3, antioxidantes y minerales)
Ingredientes:
1 taza de quinua real cocida
½ taza de tarwi cocido y pelado
1 chirimoya madura (solo la pulpa, sin semillas)
½ taza de hojas de espinaca fresca
¼ taza de nueces troceadas
½ ají amarillo fresco o en pasta suave, finamente picado
2 cucharadas de aceite de girasol (o aceite de oliva)
Jugo de 1 limón
Sal al gusto
Hojas de huacataya para decorar (opcional, aromática y antioxidante)
Preparación:
Cocinar la quinua: Lavarla muy bien hasta que el agua salga clara. Hervir con el doble de agua por unos 12–15 minutos. Escurrir y dejar enfriar.
Preparar el tarwi: Si no está cocido, hervirlo y retirar la cáscara amarga.
Mezclar la base: En un bowl grande, unir la quinua, el tarwi y la espinaca picada.
Añadir la chirimoya: Incorporar la pulpa en trozos, cuidando que no se deshaga demasiado.
Aliñar: Batir el jugo de limón, el aceite, la sal y el ají amarillo. Verter sobre la ensalada y mezclar suavemente.
Servir:
Espolvorear las nueces y decorar con hojas de huacataya. Servir fresca.
Beneficios para la salud mental
Quinua real y tarwi: ricos en proteínas completas, triptófano y magnesio, esenciales para la síntesis de serotonina.
Chirimoya: contiene alcaloides naturales con efecto calmante.
Nueces y aceite: aportan omega-3, que favorece la función cerebral y el equilibrio emocional.
Ají amarillo: estimula la liberación de endorfinas, mejorando el humor.
Queridos lectores hasta la próxima cucharada de sabiduría gastronómica y no olviden que:
“La gastronomía hecha con amor, física, química y biológicamente sabe mejor”
Chef Franz R. Arandia Belmonte
Gastrónomo profesional e investigador gastronómico
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