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Reforma agraria a 72 años

Hace poco el país ha recordado el 2 de agosto de 1953, cuando el gobierno del MNR, dictó el Decreto-Ley por el cual se proyectaba resolver uno de los dos grandes problemas del país, la cuestión agraria. El segundo se refería a nacionalizar las minas. La medida sobre el agro fue dictada en el valle cochabambino de Ucureña, a poca distancia del pueblo de Cliza, en una ceremonia memorable.
Se consideraba que, con la reforma, el problema agrario iba a tener solución completa, pero se avanzó a medias y la gran causa boliviana, la de la tierra, quedó incompleta. Desde entonces, se ha ido complicando, hasta que, al presente, pareciera que lo esperado ha quedado en cero y que será necesario hacer otra reforma agraria.
El Decreto-Ley de 1953 era esperado desde hace mucho tiempo por la población campesina y la reforma agraria comenzó con buenas intenciones, pero, surgieron grandes dificultades que la frenaron y dio marcha atrás, en especial en lo que se refiere a la cuestión de la propiedad del suelo, así como en otros aspectos secundarios.
Recordemos, al respecto, que la reforma agraria de 1953, no fue la primera ni la única dictada por diversos gobiernos desde 1825. Pero todas ellas, en vez de resolver el problema agrario, lo complicaron, al extremo que, al presente, se debe pensar en una medida que supere definitivamente el asunto feudal agrario y dé paso a una verdadera democracia económica.
Desde 1825 fueron dictadas varias normas para el asunto de la tierra. El primero fue dictado por el presidente Simón Bolívar y el segundo complementado por el presidente Andrés Santa Cruz. Sin embargo, el asunto fue alterado por el presidente Mariano Melgarejo y desde entonces fueron dictadas diversas medidas que anulaban las disposiciones progresistas de Bolívar y Santa Cruz, continuadas por los presidentes Ballivián, Belzu y Córdova. Cuando llegó el gobierno de José María Linares, dictó medidas feudales en reemplazo de las democráticas, que duran desde entonces hasta el presente, salvo algunas excepciones, como la de 1953.
Si bien las medidas democráticas de Bolívar fueron fundamentales, solo pudieron recuperar su vigencia en 1953, pero por algunos años, hasta que se produjo una contrarrevolución agraria que dura hasta el presente y que se va agravando paulatinamente. Inclusive desde el gobierno de Evo Morales, quien, pese a ser indígena, dictó las medidas más drásticas para quitar la tierra y la libertad a los indígenas.
El más grande problema de Bolivia es el agrario, pero primero se lo trata de resolver por la vía política, no económica. Así queda el problema de la tierra sin solución y el país con resabios feudales que están arraigados en la población rural. Es más, esa responsabilidad recae en nuevos partidos políticos en formación, ya que los tradicionales solo desean mantener sin cambio la cuestión agraria o la agravan.
En todo caso, la reforma agraria de 1953 fue un paso importante para solucionar el problema de la tierra, con el Decreto-Ley del 2 de agosto de 1953, hoy derogado por el gobierno de Evo Morales.

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