Advierten que actos de intolerancia, en un contexto electoral, pueden devenir en hechos de racismo y discriminación que alimenten una polarización ya existente en el país.
La Defensoría del Pueblo, a través del Observatorio Defensorial sobre Racismo y Discriminación, ha identificado al menos 12 hechos de intolerancia, discriminación e incitación a la violencia en el marco del actual contexto electoral producidos por actores políticos, personas públicas e incluso por particulares.
Según el ente defensorial, durante un monitoreo realizado al período comprendido entre el 23 de mayo al 31 de julio de la presente gestión se han registrado actos de intolerancia que pueden devenir en hechos de racismo y discriminación, entre ellos, la quema de banderas en un acto político, los ataques sufridos hacia un candidato en un acto de proclamación o los actos de violencia contra casas de campaña.
“Se identifica como discurso que promueve la polarización los dichos de un candidato presidencial, quien utilizó el término ‘K’ara’ de forma despectiva para referirse al actual presidente Luis Arce Catacora en un acto público. Asimismo, las declaraciones de una autoridad municipal del Beni, en un encuentro efectuado en Trinidad, donde amenazó que si ganaba determinado partido político ningún ‘colla’ iba a ‘adueñarse’ de las instituciones regionales”, señala el estudio.
El Observatorio también identificó que hubo discursos que incitan a la violencia como los dichos en un acto político desarrollado en una zona del Trópico de Cochabamba que convocaron a realizar acciones contra el desarrollo del proceso eleccionario.
Además, se identificaron actos de intolerancia contra algunas candidatas mujeres que podrían derivar en estigmatización y discriminación, pues se evidencia en redes sociales comentarios y publicaciones que cuestionan su capacidad, su procedencia, incluso su color de piel. Un ejemplo de ello son los dichos de una historiadora, quien en un espacio radial señaló que “el partido de Eva Copa se llama Morena, pero ella se blanquea”.
Fuera del contexto electoral, también se han producido hechos que son preocupantes, como por ejemplo la agresión simbólica contra la wiphala producida en Llallagua así como la negativa de dejar que este símbolo patrio sea portado en un desfile cívico en el municipio de San Ignacio de Velasco.
“Todos estos hechos en el delicado contexto electoral no hacen más que alimentar la polarización ya existente en el país y no contribuye al desarrollo de este importante proceso en un ambiente de paz y respeto hacia los derechos humanos”, se señaló.
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