Al cumplirse 200 años de independencia de la República de Bolivia y en medio de una crisis de distintos niveles provocada por dos décadas del “masismo” en el poder, analistas aseguran que la sociedad boliviana llega a su Bicentenario completamente fracturada y golpeada por el mal de la corrupción; sin embargo, también deben celebrarse las cosas positivas y la posibilidad de proyectar un futuro mejor para toda la población.
A inicios del mes de agosto, cuestionando que desde el Gobierno se impulse una línea discursiva que trata de destacar los supuestos avances del Estado Plurinacional en el Bicentenario de la República, legisladores afirmaron que el país llega a sus 200 años “quebrado y en una profunda crisis”.
En criterio del analista político y abogado constitucionalista Williams Bascopé, cumplir dos siglos de independencia es un hito importante en la historia de cualquier país, en el caso boliviano, esto se magnifica por todo lo acontecido antes de alcanzar esta cualidad, aunque en la actual coyuntura, la corrupción y la degeneración de una “nueva oligarquía masista”, han provocado la pérdida de valores y el civismo que caracteriza a una sociedad orgullosa de su tierra y sus instituciones.
“Al Bicentenario no estamos llegando con las mejores condiciones como sociedad, pese a que los bolivianos que amamos esta patria y queremos mejores días, sentimos que este aniversario pudo haber sido mejor”, sostuvo.
Para el jurista, el quiebre o la “fractura” en la sociedad boliviana, a la que con frecuencia se hace referencia, tiene que ver con el peligroso avance de la corrupción en todos los niveles, fenómeno agravado sobre todo en los últimos veinte años en el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS).
Aseguró que reparar esta realidad para reconfigurar y reconstruir el país, demandaría otras dos décadas.
“Se supone que después de estos últimos veinte años, tendríamos que estar festejando un gobierno y una gestión exitosa, viendo el tema de la industrialización de los recursos estratégicos del país, con tecnología ya implementada en distintos ámbitos, pero no ha ocurrido aquello”, dijo.
A esto se suma la pérdida de la institucionalidad en distintas instancias y Órganos del Estado, tal el caso de un Poder Judicial opacado “por el cuoteo, la falta de independencia y los intereses personales”, además de un sistema educativo cuyo modelo no educa sino solo adoctrina, afectando el tema de los valores familiares y el respeto a la norma.
Otro aspecto cuestionado por Bascopé tiene que ver con el uso político del discurso indigenista y la tergiversación de la nación boliviana a la plurinacionalidad, que solo ha servido como un arma para confrontar.
En un contexto en el que el país pasa por una situación delicada, sobre todo en el tema económico, sin dólar circulante, sin gasolina ni diésel y apelando a los créditos para sostener la situación, Bascopé aseveró que el Bicentenario será celebrado por cada boliviano, a su manera con amor y cariño a la patria, pero esta no era la forma en que se esperaba llegar. “Merecíamos otro destino”, señaló.
Por otro lado, el analista Carlos Cordero expresó que, en el Bicentenario de la independencia, también es necesario destacar lo positivo de todo este tiempo, habiendo superado guerras internacionales, conflictos internos y sobre todo estar en puertas de una elección general, momento perfecto para ver hacia el futuro, proyectando un mejor país.
“El hecho que tengamos elecciones justo en el año del Bicentenario, además de sumar cuarenta años de continuidad de las instituciones democráticas es destacable, pese a exgobernantes y actores políticos que han hecho todo lo posible por hacer fracasar este proceso, sin conseguirlo”, indicó.
Según el especialista, es un mérito de la ciudadanía el haber sostenido al Estado boliviano, primero como República y luego como Estado Plurinacional, defender la democracia y consolidar las elecciones 2025.
“Eso hay que decirlo al mundo, los bolivianos queremos resolver nuestros conflictos por la vía de la participación democrática, queremos gobiernos democráticos y que no sean regímenes que llegan al poder mediante elecciones y en el ejercicio del poder se vuelvan autoritarios de izquierda o de derecha”, puntualizó Cordero.
Sobre el rumbo que debe seguir el país para superar el actual momento adverso, ambos entrevistados coincidieron en que el mejor camino es la vía del diálogo entre autoridades con la ciudadanía, sectores sociales y organizaciones políticas, alcanzando acuerdos para resolver problemas, superando el revanchismo y el odio.
“Se necesita un nuevo gobierno, nuevos discursos y nuevos políticos que dejen atrás las posiciones ideológicas radicales que no tiene nada que ver con nuestra realidad. Debe emerger un nuevo pensamiento boliviano que responda a la nación boliviana”, agregó Bascopé.

