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Hábitos nocturnos

A qué hora cenar para un sueño reparador

Por María Sánchez

 

Siempre se nos ha aconsejado cenar pronto y ligero. Evitar los hidratos de carbono por la noche, cenar al menos dos horas antes de acostarse…, y así evitar una digestión pesada. Pero, ¿realmente la hora en la que cenas puede afectar la calidad del sueño? Dormir profundamente no depende solo de mantener la habitación completamente a oscuras o relajarte antes de irte a dormir. Lo que comes, y especialmente cuándo comes juega un papel crucial en la calidad del sueño. Cada vez más estudios apuntan a que cenar demasiado tarde puede interferir con los ritmos naturales del cuerpo, afectando desde la digestión hasta la producción de melatonina, la hormona del sueño.

 

Según el equipo de la farmacia online @atida_mifarma, uno de los factores clave para dormir mejor es ajustar la hora de la cena en función del momento en que nos vamos a la cama. Debe pasar un mínimo de 2 a 3 horas entre la última comida del día y el momento de acostarse, para dar tiempo al cuerpo a hacer la digestión sin interferencias. Esto significa que no existe una «hora perfecta» para cenar, sino que todo depende de cómo organices tu rutina de noche. Cuanto más tarde te acuestes, más margen tienes para cenar.

 

Acostarse inmediatamente después de comer, no es lo más recomendable. Los alimentos no descienden de forma tan eficiente por nuestro estómago, lo que puede causar acidez o reflujo. Al estar tumbado, la absorción de nutrientes se ve perjudicada ya que el estómago presiona a los órganos encargados del proceso de digestión.

 

En concreto, si sueles acostarte a las diez de la noche, lo ideal es cenar entre las siete y las ocho. Si te vas a la cama a las once, lo recomendable es entre las ocho y las nueve. Pero, si tu hora se retrasa hasta las doce, lo mejor es cenar entre las nueve y las diez. Y para los más trasnochadores, que se acuestan a la una de la mañana, la cena debería ser entre las diez y las once.

 

La clave está en mantener ese margen de al menos dos o tres horas entre la cena y el momento de acostarse, para evitar digestiones pesadas.

 

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