IV
En 1878 Aniceto Arce presentó al Gobierno de Daza una solicitud de autorización para construir un ferrocarril desde Mejillones a Huanchaca, con un ramal de Huanchaca a La Paz y otro de Huanchaca a Potosí y Sucre. Presentó planes concretos y cálculos iniciales, que habían sido realizados por el Ing. Hugo A. Desmond, contratado por Arce. El presidente Daza recibió con mucho entusiasmo la solicitud y emitió una resolución autorizando la realización del proyecto.
Aniceto Arce viajó a Chile e hizo gestiones para formar una sociedad y conseguir financiamiento para construir el ferrocarril. Todas estas gestiones se realizaron en vano, porque el presidente Hilarión Daza decidió hacer efectivo el impuesto de 10 centavos por quintal de salitre exportado, que la Asamblea Nacional de Bolivia impuso a la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta. Chile consideró que con el impuesto Bolivia rompía con el tratado de 1874 y procedió a la toma de Antofagasta y a la ocupación del Departamento del Litoral.
La Compañía de Huanchaca, bajo la dirección de Arce, apoyó al país en la guerra contra Chile, concediendo un empréstito al Gobierno de 500.000 Bs y prestando auxilios de alimentos, forraje y ropa a la Quinta División de Narciso Campero. También Arce llevaba personalmente los auxilios que hacía él por su propia cuenta. Junto con la Compañía Guadalupe, garantizó el préstamo de 1.000.000 Bs que el Banco Nacional le hizo al Gobierno. El ejército aliado de Bolivia y Perú fue derrotado en 1880 por el ejército chileno en la batalla de Tacna.
Aniceto Arce desde que propuso la construcción del ferrocarril que vincularía al país con su departamento del Litoral, se ocupó de diseñar y concretar su proyecto, que lo presentó al directorio de la compañía Huanchaca. Finalmente, la junta general de la Compañía de Huanchaca, celebrada el 1 de marzo de 1885, autorizó la formación de una sociedad con la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, para construir un ferrocarril desde Pampa Alta (hasta donde tenía construida una línea) hasta Huanchaca. En el mes de mayo, Arce llegó a un acuerdo con la Compañía de Salitres para la construcción de la línea férrea desde Pampa Alta hasta el límite del departamento del Litoral ocupado por Chile. Ambas compañías se comprometían a organizar una sociedad para continuar la construcción del ferrocarril hasta Huanchaca, después de que se obtuviese la autorización del Congreso Boliviano. El 20 de enero de 1887, la Compañía de Huanchaca adquirió en Valparaíso de la Compañía de Salitres, los derechos y acciones del ferrocarril de Antofagasta hasta el límite del departamento del Litoral.
La construcción del ferrocarril se detuvo en la línea que demarcaba el territorio administrado por Chile, por la oposición de los políticos liberales, que decían que el ferrocarril iba servir para que Chile invadiera Bolivia. Arce prosiguió la construcción del ferrocarril hasta la ciudad de Oruro, durante el periodo de su presidencia (1888 – 1892). La construcción del ferrocarril hasta Oruro fue financiada enteramente por la Compañía Huanchaca. El ferrocarril Antofagasta – Oruro fue inaugurado en mayo de 1892. Para la administración del ferrocarril desde Antofagasta, se formó una compañía que se denominó “The Antofagasta and Bolivia Railway Company Limited”.
Durante su gobierno, Aniceto Arce se dedicó a organizar al país y a cambiar su estructura económica, mediante el desarrollo de la industria y la construcción de vías de comunicación. Para consolidar a la república, Arce emitió el 3 de diciembre de 1888 la “Ley de Organización de la República”, que estuvo vigente en los 50 años siguientes. Se preocupó por dotar a Bolivia de instituciones, leyes y reglamentos que la conduzcan por los caminos del desarrollo. Fundó el Colegio Militar del Ejército, para que Bolivia disponga de un ejército profesional, que no lo tuvo en la Guerra del Pacífico. Dio un fuerte impulso a la industria agrícola e industrial. Buscó introducir la industria siderúrgica. Dictaminó la ilegalidad del pongueaje con la resolución del 27 de enero de 1891, por lo que tuvo una dura oposición de los terratenientes.
Aparte de la construcción del ferrocarril de Antofagasta a Oruro, las grandes obras de Aniceto Arce fueron: introducción de la maquinaria en las industrias minera y agrícola, la extensión del telégrafo a la mayor parte de los centros poblados del país, la construcción de caminos, puentes, edificios públicos, acueductos y obras de mampostería para la conservación de suelos. Según lo reconoció Simón I. Patiño, el ferrocarril Antofagasta – Oruro hizo posible el desarrollo de la minería del estaño, que fue el sostén de la economía, cuando el precio de la plata dejó de ser atractivo para la minería.
Aniceto Arce dedicó su vida y fortuna a impulsar el desarrollo de Bolivia. Cuando dejó el Gobierno, si bien no estaba pobre, su fortuna quedó apreciablemente reducida. Consagró su vida al impulso del progreso material, intelectual y moral del país, en la medida que le fue posible.
Oscar Espinosa García es ingeniero civil.
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