Los cuentos son un medio para despertar la imaginación de los niños; esta historia es sobre un partico de fútbol disputado entre una gallina y una lombriz. Según el relato, terminaron el partido sin goles, empatado cero a cero. Para definir al ganador del partido, se fueron a los tiros penales. La gallina, orgullosa como siempre, menoscabando a la lombriz, ingresó primero al arco. Preguntándose: ¿Cómo una lombriz va a patear si no tiene pies? ¿Se arrastrará para tiro penal? Considerándose, por supuesto, de manera anticipada como ganadora del encuentro.
La lombriz por su parte con toda humildad se preparó escuetamente en silencio, se arrastró hasta el punto penal para patear el balón, haciendo un pequeño trote de calentamiento entre los matorrales de la cancha. Luego, tomando un brinco con su estilo de vida y juego con las lombrices de su barrio, acertó el primer tiro penal. La gallina muy enojada, sin saber reaccionar ante la adversidad, no aceptó perder de esa forma un partido de fútbol. ¡Fue cuando sin compasión tramó tragar a la lombriz!
Abandonando el arco, la gallina voló con alas extendidas en busca de su rival. Y de un picotazo se tragó a la lombriz íntegramente, sin causar daño alguno a su cuerpo, porque la gallina tenía un pico totalmente desgastado. La lombriz, sabiéndose perdida en el estómago de la gallina; rápidamente pensó en pedir auxilio a su madre que estaba entre los espectadores y gritó telepáticamente con todas sus fuerzas: Mami, ¡auxilio, auxilio…! Y la madre muy tranquila al escuchar a su hijo pedir auxilio, solo atinó: Hijo, activa los mecanismos de defensa que te enseñé, actívalos…
Entonces, la lombriz activó la humedad que emana naturalmente en su cuerpo. Inmediatamente, la gallina sintió mareos, su cuerpo se estremeció, sus ojos se nublaron, estaba a punto de caer al suelo; cuando obligada por la intoxicación estomacal, lanzó precipitadamente a la lombriz fuera de su estómago. Feliz y contento, muy agradecido con su señora madre por el secreto bien guardado, la lombriz se declaró ganadora del partido por un gol a cero. La gallina casi desmayada en el centro de la cancha aceptó su derrota.
Amigos de este cuento, podemos extraer como enseñanza, que en los partidos de fútbol debemos saber perder y ganar con mucha dignidad e hidalguía. Especialmente, en los campeonatos deportivos que se organizan en las comunidades, en los barrios; donde suelen surgir problemas entre equipos rivales, que no aceptan la superioridad técnica y táctica del equipo rival. Es ahí donde se debe evitar intoxicaciones descritas en el presente relato.
Finalmente, el relato incuestionablemente tiene la virtud de generar imaginación innata en los niños, despierta la curiosidad, genera opiniones y comentarios del partido de fútbol, por supuesto, descrito de forma irreal, disputado entre una gallina que no sabe perder y una lombriz egocéntrica que desafió a las adversidades de la vida. Les aseguro, recreando este cuento para los niños es un relato divertido y jocoso, que vale la pena rescatarlo, diversificar y contar con otros argumentos mágicos en las escuelas fiscales y privadas.
Despertar la imaginación de los niños
Raúl Alberto Quispe Catacora
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