Es obvio considerar que cuando un gobierno populista, como el del MAS de Evo Morales, que comenzó en 2006, ha destruido la agricultura y la ganadería, la provisión de alimentos tuvo que disminuir de manera alarmante. Ahora los mercados nacionales han pasado a ser abastecidos por alimentos importados, tanto por el Estado como por comerciantes y contrabandistas.
La política económica “evista” ha producido en Bolivia esa catástrofe y hoy empresas se ven obligadas a cerrar sus puertas por varios factores, como la falta de mercados de consumo por la pérdida de poder adquisitivo de la moneda nacional, falta de insumos, de dólares, etc. Finalmente, productores piensan que la salvación de su economía está a en acudir a mercados externos para mantener sus actividades, en espera de tiempos mejores, en los que desaparezcan la ignorancia sobre cómo gobernar correctamente y el derroche de recursos económicos, además de la corrupción en entidades públicas.
Pero el empresariado no debe quedarse sentado, contemplando esa situación de angustia, sino pensar en que los males se acaban y vendrán días para salvar sus iniciativas creadoras. En efecto, los empresarios tienen que considerar que el mercado externo está en crisis por muchos factores y que, en realidad, el mercado interior los salvará. Además, en muchos países está ahora vigente el proteccionismo, por lo que son valorados los mercados internos de consumo.
El caso más destacado es el de Estados Unidos que, dirigido por el presidente Donald Trump, ha puesto en práctica el proteccionismo, con éxitos en muchas partes, tanto directos como indirectos. Ese sistema tiende a consolidarse y extenderse por muchos años y, por tanto, los empresarios nacionales deben pensar más bien en abrir el mercado interno, que es el único estable, creciente y promisorio.
Recordemos que los primeros 50 años de la historia de Bolivia fueron los más prósperos y que ello se debió al proteccionismo implantado por el presidente Andrés Santa Cruz, entre 1830 y 1840, y su ministro de gobierno, José María de Lara. Ese sistema se derrumbó por la aplicación de libre comercio sin límites, que trajo para Bolivia una crisis que dura hasta el presente.
En la actual situación de crisis, los empresarios ven como su tabla de salvación al mercado externo, pero ese mercado se está reduciendo y es más costoso por los aranceles a las exportaciones y existe la posibilidad de que surjan más medidas proteccionistas.
Por tanto, la empresa privada a tiempo de enfrentar la crisis general que enfrenta Bolivia, debe pensar en adoptar medidas que se acomoden al mundo moderno y cuyos ejemplos los conocemos. Mejorar las condiciones del mercado interno es imprescindible, además que así se favorece a la industria nacional.
En todo caso, los empresarios de La Paz podrían tener una mejor visión sobre mercados, recordando la época de prosperidad económica de Bolivia, durante los gobiernos de Santa Cruz, luego los de Ballivián, Belzu y Córdova.
El mercado interior, futuro de empresarios
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